COULANT CON CORAZÓN BLANCO

Al igual que el coulant de chocolate blanco este postre hará las delicias de los amantes del chocolate donde se combinan diferentes texturas y se mezcla el dulzor del chocolate blanco con el sabor intenso y puro del chocolate negro. En la parte exterior encontramos un tierno bizcocho de puro chocolate negro que envuelve interior de delicado chocolate blancofundente.

Ideal para sorprender a los invitados con un postre especial tras una comida elegante. Es muy sencillo de preparar y se puede tener hecho con antelación. Simplemente bastará con hornearlo 7 minutos a la hora de llevarlo a la mesa, ya que debe ser comido caliente. Resulta ideal si lo acompañamos de una bola de helado de vainilla para contrastar sabores y temperaturas.

Este postre se puede elaborar con antelación y congelarse. Tan solo un momento antes de servir se saca del congelador y se introduce en el horno 12 minutos.

Para asegurarnos el éxito es imprescindible respetar los tiempos de cocción, para que el exterior quede bien cocido y el interior fundente.

Ingredientes:

-3 huevos

-80 gr. azúcar

-50 gr. mantequilla

-100 gr. chocolate negro foundant

-50 gr. chocolate blanco foundant

-1 cucharada de harina

Preparación:

Comenzamos precalentando el horno a 180º. Fundimos la mantequilla con el chocolate negro. Batimos los huevos con el azúcar hasta que tripliquen su volumen. Añadimos la harina. Vertemos la mezcla de mantequilla y chocolate sobre la harina y los huevos. Removemos hasta integrarlo todo. Forramos con papel de hornear los moldes individuales, los engrasamos y enharinamos. Vertemos la mezcla de chocolate hasta la mitad del molde, colocamos un trozo de chocolate blanco en medio y cubrimos con el resto de la mezcla, sin llegar al borde porque al hornearse crecen. Horneamos durante 10 minutos. Desmoldamos y servimos inmediatamente.

Sugerencias:

*Resulta ideal tomarlo con una bola de helado de vainilla o con un fondo de natillas caseras.

ESPIRAL DE VERDURAS

Desde hacía varias semanas tenía en mente elaborar este plato que me había cautivado por su gran colorido, pero ahora además puedo añadir que también cautiva por su increíble sabor y textura. Me encantan las verduras y ésta es una manera deliciosa de comerlas y ofrecérselas a los niños, no solo porque visualmente les atrae muchísimo sino porque quedarán encantados con su sabor. La mezcla de queso crema con los huevos y leche le aporta untuosidad al plato. La receta original llevaba nata en lugar de leche, yo he querido hacerla más ligera y por eso no se la he puesto pero si os apetece, sabéis que podéis sustituir perfectamente la leche por la nata.

 

El mundo vegetal debería tener más presencia en nuestra dieta diaria dada la gran cantidad de vitaminas, minerales y fibra que nos aportan, sin sumar apenas calorías. En ellas nos encontramos minerales como el hierro, zinc, calcio, potasio, fósforo, magnesio y cobre, ideales para prevenir la hipertensión y la hinchazón del vientre y piernas provocadas por la retención de líquidos.

 

El aporte vitamínico de los vegetales tiene efectos muy beneficiosos para el organismo. Por ejemplo, la vitamina A y C mantienen fuertes nuestras defensas contra las infecciones mientras que las vitaminas del grupo B fortalecen nuestro sistema nervioso. Las fibras ayudan a regular el tránsito intestinal y los antioxidantes reducen considerablemente el envejecimiento y previenen la aparición de determinados tumores. Por ello es muy recomendable comer cada día verduras. Yo lo intento y trato de hacerlo lo más variado posible, de ahí esta fantástica receta llena de color y sabor.

Ingredientes:

-1 lámina de masa quebrada

-1 calabacín

-2 zanahorias

-1 berenjena

-1/2 pimiento rojo

-100 gr. queso crema

-1 huevo

-1 cucharada de leche

-Sal  y pimienta

Preparación:

Lavamos la berenjena y la laminamos con la ayuda de una mandolina o con un corta verduras. Las colocamos en una fuente con sal y dejamos reposar 10 minutos para que pierdan el amargor. Pasado ese tiempo las lavamos y secamos con papel de cocina. Partimos cada lámina por la mitad para que a la hora de montar el pastel no quede demasiado alto.

Lavamos el calabacín y lo laminamos, al igual que la berenjena, con la mandolina. Igualmente partimos cada lámina por la mitad.

Lavamos el pimiento y lo cortamos en tiras a lo largo.

Pelamos la zanahoria, la lavamos y laminamos.

En un bol mezclamos el huevo con el queso crema, la leche, la sal y la pimienta hasta que quede todo bien integrado. Reservamos.

Forramos un molde redondo con papel de hornear. Extendemos la lámina de masa quebrada encima. Untamos la base con un poco de queso crema para que sea más fácil colocar las verduras dentro del pastel y no se muevan.

Enrollamos las verduras y vamos colocándolas dentro de la masa quebrada. Hay que irlas  alternando para que quede una mezcla de colores llamativa. Debemos colocarlas del centro del molde hacia fuera. Puedes empezar enrollando una lámina de zanahoria, luego una de calabacín, después una de berenjena. Así hasta completar el pastel con las verduras. En los huecos que quedan vacíos colocamos las tiras de pimiento. Vertemos encima de las verduras la mezcla de queso y huevo. Horneamos en horno precalentado a 180º durante 45 minutos o hasta que el huevo esté cuajado. Retiramos del horno y dejamos templar y listo

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!