FLAN DE AVENA Y PLÁTANO

El flan de plátano es una receta versionada del clásico flan. Yo la suelo preparar cuando tengo plátanos maduros en casa y ya no los vamos a consumir tal cual. Aunque sí que es verdad que hay muchas recetas de aprovechamiento con plátanos, como por ejemplo, batidos, smothies, helados, mouse, petit suisse, bizcochos, tortillas… Poco a poco iré publicando recetas de este estilo para que veáis que sencillas y ricas son, y encima nos beneficiamos de los múltiples beneficios de este fantástico fruto.

A los niños les encanta y muy sencillita de hacer. En 5 minutos la tienes lista para la cocción, ya que básicamente se trata de mezclar todos los ingredientes y a la flanera.

Esta vez usé leche de avena para prepararlo y el resultado fue muy bueno, ya que se potencia el sabor y encima el flan se ve enriquecido con las múltiples propiedades de la avena. Aunque si no tenéis leche d avena en casa o no os gusta, podéis prepararlo perfectamente con la leche tradicional que también queda muy rico.

Yo preparo los flanes en la olla expres, me resulta muy práctico y me da menos pereza que la cocción al horno, ya que esta última requiere de más tiempo, más vigilancia durante el horneado y por consiguiente un mayor gasto económico. En mi casa, como a los peques y a nosotros nos encantan los flanes, porque son un postre muy sano, decidí comprarme una flanera con tapa para prepararlos en la olla, ya que facilita mucho la cocción. Os animo a que adquiráis una y prepararéis vuestros propios flanes caseros. Están riquísimos, son super fáciles de hacer, y por si fuera poco, nutricionalmente hablando nos aportan muchas propiedades ya que sus ingredientes base son los huevos, la leche y el azúcar.

En esta ocasión y como andaba con prisas he usado un caramelo líquido industrial pero si tenéis algo más de tiempo,  podéis hacer vuestro propio caramelo, simplemente se debe poner 50 gramos de azúcar con 2 cucharadas de agua en una sartén, removemos para mezclar los ingredientes y llevamos a fuego medio hasta que adquiera un color dorado. Inmediatamente se vierte en el molde a usar. Es importante no moverlo durante la cocción. Y sin más vamos con la receta.

Ingredientes:

-2 plátanos maduros

-3 huevos

-1 vaso de leche de avena

-3 cucharadas de azúcar

-1 cucharadita de canela

-1 cucharada de maicena

-Caramelo líquido

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Preparación:

Comenzamos triturando los plátanos con la batidora hasta formar un puré. Le incorporamos los huevos y el azúcar y batimos bien. En la leche  disolvemos la maicena y agregamos al preparado anterior. Añadimos la maicena y removemos hasta integrar todos los ingredientes.

Vertemos dentro de la flanera el caramelo líquido e incorporamos la mezcla de plátanos. Tapamos y llevamos al baño maría en una olla exprés durante 15 minutos después que haya comenzado a salir el  vapor. Dejamos entibiar. Sacamos el molde de la olla, y refrigeramos mínimo 6 horas para que cuaje bien. Desmoldamos con cuidado y dándole la vuelta sobre el plato en el que vayamos a servir.

Sugerencias:

*Se puede sustituir la leche de avena por leche de vaca. 

 

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

CROQUETAS DE ESPINACA

Las croquetas de espinacas son una manera interesante de introducir verdura en la alimentación diaria, sobre todo en la de los niños, que suelen ser más reacios a comer este vegetal por sí solo. Resultan muy sabrosas ya que se acompañan de una bechamel ligera y unas nueces picaditas, las cuales además de enriquecer nutricionalmente el plato, le aportan un toque crocante.

Éstas admiten múltiples variaciones, se le puede añadir atún, trocitos de jamón curado, jamón york, queso, zanahoria, dátiles, pollo, bacon… o cualquier otro alimento que tengamos en la nevera, sea de nuestro agrado y queramos aprovechar. 

Os animo a prepararla ya que es una receta muy sencilla, muy sabrosa, gusta a todo el mundo y la tendréis lista en un abrir y cerrar de ojos. Incluso podéis hacer de más y congelarlas, para sencillamente freírlas en el momento de servirlas.

Ingredientes:

-300 gr. espinacas

Bechamel 

-1 cebolla

-2 dientes de ajo

-5 nueces

-Sal

Para rebozar:

-Pan rallado

-1 huevo

Preparación:

Comenzamos lavando las espinacas, las picamos muy finitas y las cocemos en un poco de agua y sal durante 5 minutos. Escurrimos muy bien y reservamos.

Pelamos, lavamos y troceamos muy pequeñita la cebolla. La doramos en un sartén con un chorrito de aceite de oliva junto con los ajos previamente pelados y picados.

Por otro lado, preparamos la bechamel (como se indica en este enlace o en las recetas básicas) y le incorporamos las espinacas, la cebolla, los ajos y las nueces picadas. Llevamos al fuego un par de minutos más, removiendo constantemente para integrar todos los ingredientes y que no se pegue. Ha de quedar una masa consistente. Deja enfriar.

Ahora hay que rebozarlas, para ello batimos un huevo en un plato hondo y ponemos en otro plato el pan rallado. Vamos cogiendo porciones pequeñas de masa y le damos la forma que más nos guste (redondas, alargadas…) las pasamos primero por huevo batido y luego por pan rallado. Por último las freímos en abundante aceite y las escurrimos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Servir caliente.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

YOGURT DE CALABAZA

 

Ingredientes:

-800 ml. leche

-1 yogurt natural

-175 gr. calabaza

-4 cucharadas azúcar

-1 cucharadita canela

Preparación:

*Con yogurtera: comenzamos pelando, quitando las pepitas y lavando bien la calabaza. La troceamos y cocinamos en un cazo con agua hasta que esté tierna. Escurrimos muy bien, añadimos la cucharadita de canela, trituramos y dejamos enfriar. Vertemos la leche en un bol, incorporamos el yogurt, el azúcar y el puré de calabaza. Removemos bien con la ayuda de unas varillas hasta conseguir que todo el conjunto esté bien integrado. Repartimos en los vasos y llevamos a la yogurtera 8 horas. Pasado este tiempo los sacamos y dejamos templar para posteriormente guardarlos en la nevera un mínimo de 4 horas.

*Sin  yogurtera: igualmente pelamos, lavamos y troceamos la calabaza. La cocemos con un poco de agua hasta que esté tierna. Escurrimos muy bien, añadimos la canela y trituramos. Calentamos la leche a fuego medio, no debe hervir. Debemos retirarla cuando alcance los 45º (si no tenemos termómetro para comprobar la temperatura, sabrás que es la adecuada cuando al meter un dedo en la leche ésta no te queme). Por otro lado, vertemos el yogurt junto con el azúcar y el puré de calabaza en la leche templada. Removemos hasta que se integren todos los ingredientes y repartimos en los vasitos. Calentamos el horno 5 minutos a 150º, transcurrido ese tiempo lo apagamos e introducimos los vasos de yogurt y dejamos 8 horas tapados con una manta (para que no pierdan el calor). Los sacamos, colocamos sus tapas (o en su defecto ponles papel film) y guardamos en la nevera un mínimo de 4 horas.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

PASTEL DE ZANAHORIAS CON CREMA DE LIMÓN

Desde la Edad Media la zanahoria ha sido introducida en las elaboraciones dulces ya que los endulzantes eran escasos y caros, y la zanahoria resultaba más dulce que el resto de las verduras, más económica y era más abundante.

Este pastel resurgió en el Reino Unido haciéndose muy popular entre la burguesía, quienes tomaban una porción junto con un buen te. Poco a poco se fue introduciendo en los restaurantes y pasó a convertirse en un postre mucho más común.

El principal ingrediente de esta tarta evidentemente es la zanahoria, ésta se usa rallada y se cuece en el proceso de horneado. Es un postre de muy fácil preparación, su  textura es densa y pero a la vez muy suavecita. Para enriquecerla se le suele añadir en la mezcla antes de hornear unas nueces, coco, piña, pasas… y por fuera se glasea con una crema de queso o incluso se le puede poner una cobertura de chocolate.

En este caso le he puesto nueces en el interior y un glaseado de limón para aportarle un sabor cítrico que contrastara con el dulzor de la zanahoria.

 

Ingredientes:

-200 gr. zanahoria rallada

-4 huevos

-200 gr. azúcar

-200 ml. aceite

-200 gr. harina

-16 gr. levadura en polvo

-70 gr. nueces picadas

-1 cucharadita canela

-1/2 cucharadita nuez moscada

Ingredientes de la crema de limón:

-150 gr. azúcar glass

-80 gr. mantequilla

-2 cucharadas zumo limón

Preparación:

 En un bol batimos las yemas de los huevos con el azúcar hasta que queden espumosos. Incorporamos el aceite y mezclamos. Añadimos la harina tamizada con la levadura y volvemos a mezclar bien. Incorporamos la canela, la nuez moscada y las nueces picadas. Integramos todos los ingredientes. Ya solo queda añadir la zanahoria rallada y las claras a punto de nieve. Mezclamos con una espátula y con movimientos envolventes para que no se baje la mezcla. La vertemos en un molde previamente engrasado y enharinado. Y horneamos 40 minutos o hasta que la pinchemos con un palillo y salga seco. Dejar templar.

Para hacer la crema de limón, la mantequilla ha de estar a temperatura ambiente para que se integre con facilidad con el resto de ingredientes. Comenzamos batiéndola con la ayuda de unas varillas para convertirla en una crema suave, le vamos añadiendo el azúcar glass y seguimos mezclando hasta unificarlo todo. Agregamos el jugo de limón para darle más sabor y lo batimos para que se quede bien integrado.

Finalmente, desmoldamos la tarta y cortamos por la mitad longitudinalmente. Rellenamos con la mitad de la crema de limón y cubrimos con el resto de crema. Decoramos con ralladura de zanahoria o con unas nueces picadas.

 

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

PURÉ DE PATATAS

Ingredientes:

-1 kg. Patatas

-100 ml. Leche

-60gr. mantequilla

-Nuez moscada

-Sal

Preparación:

Pelamos las patatas, las lavamos y troceamos. Las ponemos a cocer en abundante agua con sal hasta que estén tiernas (unos 30 minutos). Una vez cocidas, escurrimos el agua sobrante y las escachamos con un tenedor o pasamos por un pasapurés y así quedará una textura más fina (nunca se debe utilizar la batidora eléctrica). Agregamos la nuez moscada, la mantequilla y removemos hasta integrarlo todo. Añadimos la leche y volvemos a integrar. Rectificamos de sal.

Sugerencias:

*También se pueden guisar las patatas con piel y pelarlas cuando estén cocidas. De esta manera la patata se conserva más entera y no pierde nutrientes.

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YOGURT DE TIRAMISÚ

El tiramisú es un postre frío de cuchara que se monta en capas. No existe una receta única de elaboración pero básicamente se compone siempre de un ingrediente sólido humedecido en café (bizcocho, galletas…) sobre el que se superpone una crema cuya base son huevos batidos con  azúcar y se presenta espolvoreado con cacao en polvo.

Yo he querido ir más allá de esta delicia italiana y he elaborado un yogurt de tiramisú! El resultado ha sido todo un éxito, cuando lo comías recordabas el tan característico sabor de este singular postre pero con una textura algo más densa (ya que sustituí la crema del tiramisú por el yogurt). Las galletas de la base le aportaban el toque crocante que mezclado con el untuoso yogurt de queso con café y el topping de cacao hacía las delicias de todo aquél que lo probaba. Totalmente recomendable para sorprender a vuestros invitados con un postre muy sabroso, ligero, bien fresquito y novedoso.

Ingredientes:

-600 ml. leche entera

-250 gr. queso crema

-1 yogurt natural sin azúcar

-3 cucharadas azúcar

-1 cucharada de café soluble

-Cacao en polvo

-10 galletas trituradas

Preparación:

*Con yogurtera: comenzamos separando un poco de leche en una taza, la cual calentamos en el microondas unos segundos y disolvemos en ella el café soluble. Por otro lado, vertemos el resto de la leche en un bol, incorporamos el yogurt, el queso crema, el azúcar y el café disuelto. Removemos bien con la ayuda de unas varillas hasta conseguir que todo el conjunto esté bien integrado. Repartimos las galletas en los vasitos.

Con mucho cuidado y con la ayuda de una cuchara (como se muestra en las fotos, ya que es el mismo procedimiento que para la mermelada) ponemos la mezcla de yogurt encima. Llevamos a la yogurtera 8 horas. Pasado este tiempo los sacamos, le colocamos sus tapas y los dejamos templar para posteriormente guardar en la nevera un mínimo de 4 horas. Cuando los vayamos a servir los espolvoreamos con cacao en polvo.

*Sin yogurtera: primero hay que templar la leche, para ello se calienta a fuego medio, no debe hervir. Se retira del fuego cuando alcance los 45º (si no se dispone de termómetro para comprobar la temperatura, se sabrá que es la adecuada cuando al meter un dedo en la leche no te queme). Vertemos en la leche el café soluble y removemos hasta disolver. Añadimos el yogurt junto con el azúcar y el queso crema. Removemos para que se integren todos los ingredientes. Repartimos las galletas en los vasitos. 

Con mucho cuidado y con la ayuda de una cuchara (como se muestra en las fotos, ya que es el mismo procedimiento que para la mermelada) ponemos la mezcla de yogurt encima. Calentamos el horno 5 minutos a 150º, transcurrido ese tiempo, se apaga y se introduce los vasos de yogurt. Los dejamos 8 horas tapados con una manta (para que no pierdan el calor). Se sacan, se colocan sus tapas (o en su defecto le ponemos papel film) y los guardamos en la nevera un mínimo de 4 horas. Cuando los vayamos a servir los espolvoreamos con cacao en polvo.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

YOGURT DE MANDARINA CON MERMELADA DE PAPAYA

La papaya es una buena fuente de vitamina A, C, E y K, folato, potasio, así como de antioxidantes que ayudan a combatir el daño de los radicales libres y pueden disminuir los efectos del envejecimiento. Al igual que otros tipos de frutas, la papaya posee diversos nutrientes y antioxidantes que son beneficiosos para el cabello, la piel y la salud en general.

De entre sus múltiples beneficios, destacar que fortalece la inmunidad por su alto contenido en vitamina C. Tiene enzimas anti-inflamatorias que ayudan a aliviar la artritis. Previene el cáncer y enfermedades del corazón. Mejora la digestión por su enzima llamada papaína. Por su alto contenido en fibra es muy recomendable en caso de estreñimiento. Es baja en calorías por lo que es un alimento ideal para dietas de adelgazamiento. Por su cantidad de vitamina A y flavonoides, ayuda a la salud ocular.

En mermelada resulta exquisita debido a su sabor dulce y textura carnosa. Y junto con el yogurt forman un postre ideal de tomar después de cualquier comida o simplemente como tentempié.

Ingredientes:

-800 ml. leche entera

-1 yogurt natural sin azúcar

-3 cucharadas azúcar

-3 mandarinas

Mermelada de papaya

Preparación:

*Con yogurtera: Lavamos muy bien las mandarinas y con la ayuda de un cuchillo o un pelador de verduras le quitamos solamente la piel anaranjada. Por otro lado, vertemos la leche en un cazo, le añadimos la cáscaras de las mandarinas y llevamos a fuego medio. Debemos apagarlo justo antes de que empiece a hervir. En ese momento retiramos del fuego y dejamos enfriar. Una vez fría la leche, retiramos las pieles de las mandarinas y añadimos el yogurt y el azúcar. Removemos bien con la ayuda de unas varillas hasta conseguir que todo el conjunto esté bien integrado.

A continuación vertemos una cucharada generosa de mermelada de papaya en el interior de los vasos. Encima ponemos el preparado de leche y yogurt (debemos ponerlo con cuidado para que la mermelada permanezca en el fondo y no se mezcle con el yogurt, nos ayudaremos de una cuchara como se muestra en la foto). Llevamos a la yogurtera 8 horas. Pasado este tiempo los sacamos, le colocamos sus tapas y dejamos templar para posteriormente guardar en la nevera un mínimo de 4 horas.

*Sin yogurtera: el procedimiento es muy parecido, solo cambian algunas cosillas. Lavamos muy bien las mandarinas y con la ayuda de un cuchillo o un pelador de verduras le quitamos solamente la piel anaranjada. Por otro lado, vertemos la leche en un cazo, añadimos las cáscaras de las mandarinas y llevamos a fuego medio. Debemos apagarla justo antes de que empiece a hervir. Dejamos templar. Cuando  la leche esté más o menos a una temperatura de 45º retiramos las pieles y añadimos el yogurt y el azúcar. Removemos bien con la ayuda de unas varillas hasta conseguir que todo el conjunto esté bien integrado. A continuación vertemos una cucharada generosa de mermelada de papaya en el interior de los vasos. Encima ponemos el preparado de leche y yogurt (debemos ponerlo con cuidado para que la mermelada permanezca en el fondo y no se mezcle con el yogurt, nos ayudaremos de una cuchara como se muestra en la foto).

 Calentamos el horno 5 minutos a 150º, transcurrido ese tiempo, se apaga y se introduce los vasos de yogurt. Los dejamos 8 horas tapados con una manta (para que no pierdan el calor). Se sacan, se colocan sus tapas (o en su defecto le ponemos papel film) y los guardamos en la nevera un mínimo de 4 horas.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

BECHAMEL LIGERA

La salsa bechamel, o también conocida como salsa blanca, es una salsa, más bien espesa, cuyo origen se le atribuye a la cocina francesa o a la italiana. Esta sirve como base para la preparación de otras muchas salsas, e incluso se le pueden añadir otros ingredientes para potenciar su sabor. Esta salsa se ha popularizado por su uso en la elaboración de platos gratinados que contienen pasta o verduras, solas o con carne o pescado. Hoy en día es tan popular que puede encontrarse envasada y lista para su uso. Pero destacar que el sabor ni las propiedades de sus ingredientes son iguales a la elaborada en casa. Se prepara añadiendo leche a la harina sofrita en mantequilla. La leche tiene como finalidad por una parte la de apagar el sabor de la harina caliente y por otra parte la de diluir y cocer la mezcla.

Aunque la técnica de elaboración sea la misma, la bechamel se diferencia de la salsa blanca en que esta última no se hace con líquidos lácteos sino con caldos o fondos.

Una de las mayores preocupaciones a la hora de preparar una bechamel es la formación indeseada de grumos (aglomeraciones) de harina durante las últimas fases. Para evitarlo, es imprescindible que el proceso de cocción se realice a fuego lento, vertiendo la leche poco a poco y removiendo según se vaya ligando con la harina. Se debe entender que cuanto más lácteo se vierta durante su elaboración más diluida saldrá la textura de la salsa final.

 

La grasa usada en la receta original es la mantequilla pero en España se emplea a menudo aceite de oliva. Es frecuente aderezarla con nuez moscadapimienta molida y eventualmente con clavo aromático.

La receta básica es la siguiente: se calienta el aceite de oliva o mantequilla y se añade la harina removiendo hasta que empieza a formar burbujas pero sin que llegue a tomar un color tostado, removiendo con una cuchara de palo para evitar la formación de posibles grumos. Se aconseja verter la harina fuera de la fuente de fuego, para evitar la aparición de grumos, al igual que cuando se vierten los lácteos.

Dependiendo del uso que se le vaya a dar, se puede elaborar más o menos espesa. Si se va a usar para croquetas se hace de forma que solidifique, con lo que el nombre de salsa quedaría en entredicho. Sin embargo, cuando se usa para cubrir caneloneslasañas o para las espinacas a la crema, se suele hacer más ligera y fluida.

La bechamel sirve para espesar los jugos de cocción de guisos y asados y convertirlos así en salsas untuosas. Permite también dar un acabado ligado y cremoso a las sopas llamadas “cremas”, como la crema de champiñones, de espárragos, de espinacas…

Las múltiples variaciones posibles de la salsa bechamel permiten incorporarle quesos, como en la salsa Mornay. También se puede incorporar ingredientes picados finamente como la cebolla sofrita o todo tipo de carnes, verduras o pescados, como cuando se prepara para croquetas, relleno de pimientos o para hacer el famoso soufflé francés. Otra variación posible es hacerla, por ejemplo, con leche de soja, siendo entonces apta para veganos e intolerantes a la lactosa. También se presta a ser aromatizada con todo tipo de especias como el curry o la nuez moscada. Así mismo, se puede emplear fécula de maíz en lugar de harina de trigo, apta entonces para personas intolerantes al gluten (como por ejemplo los celíacos).

En este caso, yo he hecho una versión más ligera de la bechamel tradicional, intentando reducir el porcentaje de grasa de la receta. El resultado nada tiene que envidiar a la original ya que ha quedado una salsa de textura perfecta y cremosa, sabor intenso y con mucho menor aporte calórico.

Ingredientes:

-500 ml leche semidesnatada

-3 cucharadas maicena

-Una pizca de nuez moscada

-Sal

Preparación:

Ponemos 100 ml de leche en un recipiente y diluimos la maicena en ella. Reservamos.

Calentamos el resto de la leche en un cazo hasta que empiece a hervir. Bajamos el fuego y añadimos la maicena disuelta, la sal y la nuez moscada. Removemos con unas varillas para que se vayan integrando todos los ingredientes. Cocinamos a fuego medio-bajo sin dejar de remover para evitar que se pegue. Poco a poco la salsa irá espesando. Cuando esté compacta y con el espesor deseado retiramos del fuego. Y ya está lista para utilizar.

BUÑUELOS DE PLÁTANO Y NARANJA

Los buñuelos son un postre típico de muchas comunidades autónomas sobre todo durante sus fiestas regionales.

Este dulce es muy sencillo de elaborar ya que básicamente hay que mezclarlos bien para después freírlos. Hay multitud de variantes porque admite cualquier tipo de alimento unido a sus ingredientes básicos.

Como curiosidad, la primera sociedad que consumió buñuelos fue la morisca porque sus ciudadanos eran vendedores ambulantes de este rico manjar.

En esta receta añadí plátano y naranja para potenciar el sabor de los bollos y sus propiedades nutricionales, ya que la naranja aporta gran cantidad de vitamina C y el plátano, sobretodo minerales como el potasio, magnesio, calcio, selenio y hierro, aunque también es rico en vitamina A, C, B1, B2, B6, B9 y E.

Esta receta es bastante sencilla e ideal para introducir a los niños en el fantástico mundo de la cocina y ayudarle a darse cuenta de la importancia de la alimentación sana y equilibrada. Les animo a que la preparéis juntos y me contéis qué tal fue la experiencia y el sabor de este rico postre.

 

Ingredientes:

-2 plátanos

-1 naranja

-2 huevos

-125 gr. harina

-1 cucharada levadura en polvo

-Azúcar

-Canela

-Aceite de oliva

Preparación:

En un bol mezclamos los huevos con los plátanos triturados, el zumo de la naranja y la canela. Agregamos la harina tamizada con la levadura. Mezclamos hasta integrar todos los ingredientes.

En una sartén ponemos abundante aceite de oliva y con la ayuda de una cuchara tomamos porciones de la masa que freiremos cuando el aceite esté bien caliente. Escurrimos un minuto sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

Finalmente en un plato mezclamos azúcar con canela y rebozamos los buñuelos una vez fritos.

Sugerencias:

*Debe quedar una masa compacta, si fuera necesario añadimos más harina para espesarla o leche para suavizarla.

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YOGURT DE LIMÓN

¿Les apetece conocer un poco de historia sobre el yogurt? Pues bien, el origen del yogur se sitúa en Turquía. Su nombre tiene el origen en un término búlgaro: “iaurt“. Se cree que su consumo es anterior al comienzo de la agricultura.

Los pueblos nómadas transportaban la leche fresca que obtenían de los animales en sacos generalmente de piel de cabra. El calor y el contacto de la leche con la piel de cabra propiciaba la multiplicación de las bacterias ácidas que fermentaban la leche. La leche se convertía en una masa semisólida y coagulada. Una vez consumido el fermento lácteo contenido en aquellas bolsas, éstas se volvían a llenar de leche fresca que se transformaba nuevamente en leche fermentada gracias a los residuos precedentes.

 El yogur se convirtió en el alimento básico de los pueblos nómadas por su facilidad de transporte y conservación. Sus saludables virtudes eran ya conocidas en la Antigüedad. Unos siglos más tarde se descubriría su efecto calmante y regulador intestinal. Se demostró que el yogur contenía bacterias capaces de convertir el azúcar de la leche -lactosa- en ácido láctico y que este ácido hacía imposible el desarrollo de bacterias dañinas en el intestino derivadas de la descomposición de los alimentos. También se hizo latente la enorme cantidad de vitaminas del grupo B que contiene el yogurt.

Prepararlo carece de complicación y el resultado bien merece la pena porque dista bastante de los yogures industriales. Además, mantiene todas las propiedades de la leche y carecen de conservantes y colorantes. Animaros a prepararlos y ya me contaréis.

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Ingredientes:

-800 ml. leche entera

-1 yogurt natural sin azúcar

-3 cucharadas azúcar

-1 limón

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Preparación:

*Con yogurtera: Lavamos muy bien el limón y con la ayuda de un cuchillo o un pelador de verduras le quitamos solamente la piel amarilla. Por otro lado, vertemos la leche en un cazo, le añadimos la cáscara del limón y llevamos a fuego medio. Debemos apagarlo justo antes de que empiece a hervir. En ese momento retiramos del fuego y dejamos enfriar. Una vez fría la leche, retiramos la piel del limón y añadimos el yogurt y el azúcar. Removemos bien con la ayuda de unas varillas hasta conseguir que todo el conjunto esté bien integrado. Repartimos en los vasos y llevamos a la yogurtera 8 horas. Pasado este tiempo los sacamos, le colocamos sus tapas y dejamos templar para posteriormente guardarlos en la nevera un mínimo de 4 horas.

*Sin yogurtera: el procedimiento es muy parecido, solo cambian algunas cosillas. Lavamos muy bien el limón y con la ayuda de un cuchillo o un pelador de verduras le quitamos solamente la piel amarilla. Por otro lado, vertemos la leche en un cazo, añadimos la cáscara del limón y llevamos a fuego medio. Debemos apagarla justo antes de que empiece a hervir. Dejamos templar. Cuando  la leche esté más o menos a una temperatura de 45º retiramos la piel del limón y añadimos el yogurt y el azúcar. Removemos bien con la ayuda de unas varillas hasta conseguir que todo el conjunto esté bien integrado. Calentamos el horno 5 minutos a 150º, transcurrido ese tiempo, se apaga y se introduce los vasos de yogurt. Los dejamos 8 horas tapados con una manta (para que no pierdan el calor). Se sacan, se colocan sus tapas (o en su defecto le ponemos papel film) y los guardamos en la nevera un mínimo de 4 horas.

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