PIZZA MARGARITA

Al nombrar la palabra pizza se nos viene a la mente una tiernísima masa sobre la que se deshace un chorreante queso lleno de sabor y de grasa jejeje Por lo que la asociamos a una cantidad considerable de calorías. Pues vamos a desmontar este mito porque, salvo excepciones, esto no es así. La pizza puede ser considerada un alimento principal de la dieta mediterránea si es elaborada de manera casera. Y es que los ingredientes básicos son harina, agua, aceite de oliva, sal, tomate y mozzarella, todos ellos necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

La harina es un cereal que nos aporta carbohidratos complejos, los cuales neutralizan el hambre, nos mantienen saciados y limitan la solicitud de otra comida permitiendo el adelgazamiento. Además nos abastecen de energía. 

El aceite de oliva es un imprescindible de la dieta mediterránea, ya que es una grasa muy saludable, rica en HDL, colestina que favorece la limpieza de las arterias, y en vitaminas A, D, E y K.

El tomate es una importante fuente de vitaminas que contribuye notablemente al aporte vitamínico de una rica pizza casera.

La mozzarella contiene proteínas animales, tales como la metionina y lisina.

El orégano es un inmejorable expectorante porque combate la tos y la bronquitis. Así mismo actúa como calmante para la tortícolis y reumatismos.

Finalmente la albahaca tiene propiedades antisépticas y es antiinflamatoria y ayuda a la digestión.

 

Y con todo lo expuesto anteriormente ¿a quién no se le apetece ponerse el delantal y preparar una deliciosa pizza casera? De verdad os digo que el sabor de la pizza preparada en casa no tiene nada que ver con las adquiridas en supermercados o restaurantes. Así que vamos a por la receta.

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Ingredientes para la masa:

-250 gr. harina

-4 gr. levadura de panadero

-160 gr. agua tibia

-1 cucharadita aceite de oliva

-Sal

Ingredientes para el relleno:

Salsa de tomate casera

– 1 mozzarella

-Queso parmesano rallado

-Hojas de albahaca

-Orégano y Sal

 

Preparación:

Comenzamos haciendo la masa ya que necesita tiempos de reposo. En primer lugar  disolvemos la levadura de panadero en el agua tibia y removemos hasta que se haya disuelto. Por otra parte, ponemos en un bol amplio la harina con una cucharadita de sal y el aceite de oliva. Vertemos el agua con la levadura sobre ella y comenzamos a mezclar hasta que la harina haya absorbido toda el agua. Amasamos con ayuda de un robot de cocina o en su defecto con las manos hasta que estén bien integrados todos los ingredientes (tres minutos serán suficientes). Formamos una bola que dejaremos reposar tapada con un paño húmedo durante 15 minutos. Pasado este tiempo volvemos a amasar durante un par de minutos. Forramos la placa del horno con papel de hornear y un poco de harina para que la masa no se pegue. Disponemos en ella la bola de masa, la tapamos con un paño húmedo y dejamos reposar dos horas.

Pasado este tiempo estiramos la masa formando un círculo, desde el centro hacia afuera pero sin llegar a los bordes (para que queden más gorditos los laterales que el centro). Precalentamos el horno a 200º.

Colocamos la masa sobre el papel vegetal de la bandeja del horno y la cubrimos con la salsa de tomate casera, el queso rallado, la mozzarella partida en rodajas y las hojas de albahaca. Horneamos 10 minutos. Y espolvoreamos con orégano.

Sugerencias: 

*Se puede añadir, cambiar o combinar los ingredientes como más gusten.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!