PIZZA DE CALABACÍN (fácil y sin aceite)

Una pizza deliciosamente rica, muy nutritiva y facilísima de preparar ya que la masa no requiere de tiempo de reposo. Resulta ideal para incorporar verduras, de forma divertida, en la alimentación diaria, sobre todo de los más pequeños que suelen ser los más reacios a tomarlas de la manera habitual (en cremas, purés o guisadas). El sabor del calabacín no se aprecia en absoluto, éste únicamente contribuye aportando nutrientes y jugosidad a la pizza. 

Con estas cantidades de base de pizza de calabacín, salen dos masas finitas medianas. Si solo queréis preparar una, podéis optar por hacer la mitad de las cantidades de la base, o hacerla tal cual la indico, hornear las dos a la vez, y guardar en la nevera la base que no uséis para utilizarla al día siguiente, que es lo que yo he hecho).

Como topping he empleado simplemente tomate, cebolla y quesos, pero podéis incorporar los que más os gusten, jamón, atún, pimiento, gambas…

Una comida o cena ideal para compartir en familia, que tendréis lista en cuestión de minutos. ¿A qué os gusta la idea? Probad para que veáis que está increíblemente deliciosa. Y aquí os dejo otras sugerencias de pizzas vegetales que están divinas también: pizza de calabaza, pizza de berenjenas y pizza margarita (pinchando sobre el nombre llegaréis a la receta).

Ingredientes para la base:

1 calabacín rallado

-5 cucharadas de harina integral

-1 huevo

-Sal

Ingredientes para el topping:

Tomate frito

-Queso curado rallado

-1/2 cebolla (en tiras y pochada)

-1 mozzarella

-Orégano

Preparación:

Precalentamos el horno a 180º. Y comenzamos preparando la base de la pizza, para la cual mezclamos en un bol el calabacín rallado con la harina integral, el huevo y la sal. Cuando tengamos una masa compacta la dividimos en dos y las ponemos sobre la bandeja de hornear (sobre papel vegetal para que no se pegue). Horneamos 15 minutos, con cuidado de que no se quemen los borden si han quedado muy finos.

Sacamos del horno y disponemos sobre ésta el tomate frito casero (o salsa de tomate), el queso rallado, la cebolla y la mozarella en rodajas. Añadimos orégano y llevamos al grill del horno por 5 minutos o hasta que la mozzarella se derrita. Servimos de inmediato.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

CINTAS DE CALABACÍN CON SALMÓN Y FRUTOS SECOS

Hoy presento un plato cargado de sabor, color, nutrientes y original como el que más. Estas cintas de calabacín con salmón, harán las delicias de los paladares más exigentes. Una combinación espectacular, así como un inesperado contraste de sabores y texturas. Si buscáis sorprender a vuestros invitados o simplemente queréis daros un capricho, os animo a preparar esta delicia que sin ningún lugar a dudas, os va a encantar. Y por si fuera poco, la podréis tener lista en cuestión de minutos. Un plato muy sano, sencillo y cargado de sabor.

Ingredientes:

-2 calabacines

-1 lomo de salmón

-1 puñado de frutos secos picados

-Aceite de oliva y Sal

Ingredientes para el aliño de soja:

-2 cucharadas de salsa de soja

-1 cucharada de miel

-4 cucharadas de aceite

-1 cucharada de vinagre

Preparación:

Comenzamos preparando el aliño de soja para dejarlo reposar mientras elaboramos el resto de la receta. Con el tiempo de reposo conseguiremos que los sabores ganen en intensidad. Para su elaboración simplemente ponemos todos los ingredientes en un recipiente de cristal y batimos con unas varillas o tenedor hasta que estén bien ligados. Reservamos.

Cocemos el lomo de salmón en una plancha con un pizquitín de aceite de oliva y sal. Lo troceamos o desmenuzamos y reservamos.

Por último, lavamos muy bien los calabacines ya que se usan enteros sin quitarle la piel. Con la ayuda de un pelador de verduras hacemos láminas con ellos (imitando a cintas). Los ponemos en un cazo con agua hirviendo y sal y le damos un hervor de unos segundos. Escurrimos muy bien y los disponemos en un plato. Encima pondremos los trozos de salmón y como topping, los frutos secos. Salseamos con el aliño de soja.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

SALMÓN CON BECHAMEL DE CALABACÍN

Se trata de un plato sano, sanísimo donde los haya, cargado de sabor y nutrientes, de muy fácil elaboración y con ingredientes muy básicos en la cocina.

Para acompañar el salmón, esta vez he optado por una bechamel que dista muchísimo de la clásica salsa a la que estamos acostumbrados, ya que en su elaboración no uso mantequilla ni harina. Resultando una versión mucho menos calórica.

Para ello he empleado como fondo, calabacín y cebolla, y para aportarle cremosidad, he optado por añadirle arroz. El resultado ha sido una salsa con una textura cremosa y de un exquisito y suave sabor, que contrasta a la perfección con la potencia del salmón.

 

Un delicioso bocado ideal para un almuerzo ligero o una cena rápida que tendréis listo en un abrir y cerrar de ojos. ¿Qué me decís? ¿Os apetece probarlo? Os garantizo que repetiréis.

 

Ingredientes:

-1 lomo de salmón

-1 calabacín

-1/2 cebolla

-1 cucharada de arroz

-1/2 vaso de leche

-Nuez moscada

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Comenzamos preparando la bechamel de calabacín, para ello ponemos en un cazo un chorrito de aceite de oliva y pochamos la cebolla previamente pelada y finamente picada. Añadimos el calabacín lavado y troceado a cuadritos pequeños junto con el arroz y la sal. Añadimos un poco de agua y dejamos cocer hasta que el arroz y las verduras estén blandos. Apartamos del fuego, trituramos e incorporamos la leche (podemos añadir más o menos cantidad dependiendo de la textura que más nos guste, más espesa o menos). Llevamos a fuego lento y añadimos la nuez moscada y la pimienta negra. Rectificamos de sal si fuera necesario y cocinamos durante 3 minutos, removiendo de vez en cuando. Reservamos.

Salpimentamos el salmón y lo cocinamos en una plancha o sartén con una pizca de aceite (al ser un pescado graso soltará su propia aceite). Emplatamos el salmón y servimos con la bechamel de calabacín por encima.

 

Sugerencias:

*Se puede acompañar de una ensalada o unas patatas cocidas.

*Se puede sustituir el arroz de la bechamel por media patata pelada, aunque la consistencia y el sabor resulta mejor con el arroz.

 

 

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

RAVIOLIS DE CALABACÍN CON MORCILLA

Presento una receta muy peculiar, sorprendente y novedosa donde las haya. Unos raviolis sin pasta! Siendo el calabacín su perfecto sustituto. Con ello nos beneficiamos de las múltiples propiedades que éste engloba y sin aportarnos casi calorías (100 gr. de calabacín contienen tan solo 15 Kcal.). Cabe destacar la gran cantidad de minerales de este vegetal, como son el fósforo, potasio, magnesio y el calcio. Y por supuesto las vitaminas que nos reporta, vitamina A, B3 y C. Como casi el resto de verduras, posee un alto contenido en fibra, ideal para el correcto funcionamiento de la flora intestinal y para tratar los problemas de gastritis.

Un dato importante a tener en cuenta es que para poder obtener el máximo de sus beneficios, el calabacín no ha de estar pelado y debe ser cocido al vapor o muy ligeramente en la plancha.

En esta ocasión he decidido acompañar el calabacín con un relleno de morcilla dulce para contrarrestar sabores y nutrientes, ya que el calabacín aporta múltiples vitaminas, minerales y cero grasas, frente a la morcilla, donde podemos destacar su aporte en proteínas, hierro, calcio y grasas animales.

 

Sobre la morcilla decir que es un embutido sin carne, relleno principalmente con sangre coagulada, en su mayoría de cerdo. Es de color oscuro característico. Otros ingredientes que suele incluir son: arroz, cebolla, cilantro, papa, ajo y condimentos varios. Si bien la morcilla tiene un alto contenido calórico (379 kcal. por cada 100 gr.), al ser la sangre su ingrediente principal, aporta una gran cantidad de hierro a nuestro organismo (42 mg. por cada 100 gr.) Además, aporta 18 gr. de proteínas y 6 mg. de calcio. Por lo que la convierten en un alimento interesante nutricionalmente pero de consumo ocasional.

Ingredientes:

-2 calabacines

-1/2 cebolla

-1/2 morcilla dulce

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Comenzamos lavando los calabacines y le quitamos el tallo. Los laminamos con una mandolina o un pelador de verduras de modo que queden láminas finas. Los restos de calabacín que no usemos los picamos muy finamente para utilizarlos en el relleno.

Ahora pelamos la cebolla, la lavamos y picamos finamente. Ponemos en una sartén un chorrito de aceite de oliva y rehogamos hasta que esté pochada. Añadimos los restos de calabacín  picaditos y sofreímos 3 minutos más. Incorporamos la morcilla desmenuzada y salteamos brevemente. Se irá formando una masa densa, ya que la morcilla hará que se integren todos los ingredientes. Retiramos del fuego y dejamos templar.

Para formar los raviolis ponemos una lámina de calabacín encima de otra formando una cruz y en medio colocamos un poco del relleno. Terminamos cerrando el ravioli como si fuera un paquete.

Repetimos esta operación hasta acabar con todas las láminas de calabacín. Ponemos un chorrito de aceite en una sartén y doramos brevemente los raviolis por ambos lados.

Sugerencias:

*Se pueden rellenar con los ingredientes que más gusten (por ejemplo una bechamel con atún, una salsa carbonara, jamón y queso…)

*Una opción más sana es hacerlos en el horno (horneándolos a 180º hasta que estén ligeramente dorados).

 

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

ESPAGUETIS DE CALABACÍN

Hacía tiempo que quería hacer esta receta, pero no sé por qué siempre la había pospuesto. Creo que me daba algo de reparo el sabor que pudieran tener los calabacines en crudo. Pero hoy le llegó el día  jejeje 

Tenía en la nevera calabacines bien fresquitos y me dispuse a prepararlos como “falsos espaguetis”. El resultado maravillosamente exquisito. Sinceramente, ha sido una receta que me ha sorprendido muy gratamente por su simplicidad en la elaboración como por su exquisito sabor. Además, al no procesar ni cocinar el calabacín, estamos enriqueciéndonos de todas sus propiedades y nutrientes. Aunque si se prefiere se puede saltear durante 2 minutos (no más porque empezaría a soltar el agua y se desharía) en una sartén con un chorrito de aceite de oliva y unos ajos.

Lo he acompañado de atún en aceite de oliva y queso parmesano rallado, pero como siempre os digo, podéis sustituir estos ingredientes por otros de vuestro agrado o disponibilidad (unas gambas salteadas con ajo, unos champiñones, una salsa boloñesa…)

Respecto a la preparación de la forma de espaguetis, es muy sencillo. Decir que existe en el mercado aparatos especiales para cortar las verduras en espiral y que salga automáticamente la forma del espagueti. Pero si no se dispone de ella, como es mi caso, se puede usar un pelador de verduras (es muy económico, el mío costó 1 euro) e ir haciendo tiras muy finitas con el calabacín. También puede emplearse un cuchillo bien afilado, donde cortaremos láminas finas de calabacín, para luego volver a cortarlas en juliana (tiras muy finitas).

De verdad que merece la pena preparar este plato por su practicidad y beneficios nutricionales, ya que el calabacín es una gran fuente de antioxidantes, que apenas aporta calorías; y por su gran contenido en agua, ayuda a depurar el organismo. Os animáis? Pues vamos con la receta…

Ingredientes:

-4 calabacines

-1 lata de atún

-Queso parmesano

-Aceite de oliva

Preparación:

Comenzamos lavando muy bien el calabacín ya que yo lo uso entero sin quitarle la piel (pero se puede optar por pelarlo). Lo cortamos en tiras muy finitas con la ayuda de un pelador de verduras. Disponemos dichas tiras en el plato, encima le ponemos el atún bien escurrido y le rallamos el queso encima.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

SMOOTHIE DE KIWI, PLÁTANO Y CALABACÍN

Dado que hoy en día está muy de moda cuidarse por fuera y por dentro, al igual que nutrir el cuerpo y la mente, yo voy a poner mi granito de arena y empezaré a proponer batidos saludables, llenos de vitaminas y nutrientes para nuestro organismo.

Hoy presento un batido donde cada ingrediente aporta una propiedad muy beneficiosa para nuestro cuerpo. Por su parte, el kiwi aporta una gran cantidad de antioxidantes y vitamina C, al igual que el calabacín, que es también un potente antioxidante y gran depurador para el organismo. El plátano nos llena de vitamina B6, C, ácido fólico, potasio y magnesio. Y la miel es fuente de energía rápida y saludable. Lo he combinado con un yogurt natural, por supuesto casero (podéis ver la receta en este enlace o en la sección de yogures) para aportarle cremosidad al batido y complementarlo con calcio y vitamina D.

Estos smoothies son ideales para el desayuno o la merienda. Ya que activan el organismo, lo proveen de múltiples vitaminas y minerales y hace que lleguemos a la siguiente comida saciados y por consiguiente evitemos el picoteo o los atracones.

Con la cantidad de ingredientes que propongo es suficiente para dos smoothies. Si queréis hacer más o menos multiplicad o dividid las cantidades.

Ahora más que nunca recordaros mi super frase… ¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

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Ingredientes:

-2 kiwis

-1 plátano

-1/2 calabacín

-1 yogurt natural

-2 cucharaditas de miel

Preparación:

Pelamos y troceamos los kiwis y el plátano y lo ponemos en la batidora. Lavamos muy bien el calabacín, lo troceamos y lo añadimos a la batidora junto con el yogurt natural y la miel. 

Trituramos y servimos de inmediato.

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RATATOUILLE

El ratatouille es una especialidad de Francia, concretamente de la región de Provenza. Ésta se elabora cociendo varios vegetales base, tales como berenjena, tomate y calabacín, por lo que resulta un plato cien por cien saludable. Estas verduras suelen estar condimentadas con hierbas provenzales, tales como orégano, albahaca, tomillo, romero… y se presentan cortadas en rodajas intercalándose entre sí, con lo que el plato resulta muy llamativo en cuanto a colorido.

Como la mayoría de los platos, existen múltiples versiones de esta receta, en cuestión de ingredientes (con carne, con patatas, con otros vegetales, incluso con huevos), como en modo de cocción (al horno, en cazuela, haciendo las verduras por separado o todas a la vez…). En esta ocasión y partiendo de los ingredientes base, yo lo he preparado con zanahorias, patatas y una salsa de tomate. Ha resultado una combinación exquisita, la cual enriquece aun más el plato nutricionalmente hablando.

Es una muy buena manera de incorporar vegetales en nuestra dieta diaria sin tener que recurrir al clásico guiso o crema de verduras. Sirve como guarnición, entrante o cena ligera. Y si lo acompañas de unos huevos cocidos o le incorporas una salsa boloñesa resulta un exquisito plato principal.

Su original y atractiva forma de presentación en espiral, resulta muy atractiva para los peques de la casa. ¿Os atrevéis a prepararlo vosotros también? El éxito lo tendréis garantizado.

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Ingredientes:

-1 berenjena

-1 calabacín

-1 zanahoria

-2 tomates

-1 patata grande

Salsa de tomate

-Hierbas provenzales: orégano, tomillo, romero, albahaca…

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Comenzamos lavando la berenjena y cortándola en rodajas de un centímetro de grosor. La ponemos 15 minutos en agua con sal para que pierda su amargor.

Preparamos una salsa de tomate como indico en este enlace o en la sección de recetas básicas.

Por otro lado, lavamos el calabacín y el tomate y los cortamos en rodajas del mismo grosor que la berenjena. Pelamos la zanahoria y la cortamos también en rodajas.

Lavamos bien la patata y la cocemos en agua con sal hasta que esté tierna. La pelamos y cortamos en rodajas de un centímetro de grosor. Reservamos.

Precalentamos el horno a 180º. Mezclamos en un cuenco pequeño las hierbas con un chorrito de aceite de oliva y la sal.

En una fuente apta para el horno colocamos en la base la salsa de tomate y encima las verduras intercalándolas entre sí. Rociamos con la mezcla de hierbas provenzales y horneamos durante 30 minutos aproximadamente.

Sugerencias:

*Esta receta gana en sabor con un tiempo de reposo después de elaborada. Si nos sobra, podemos conservarla en la nevera durante un par de días.

*Todos los vegetales deben ser cortados aproximadamente con el mismo grosor.

*La ratatouille original no lleva salsa de tomate, así que podemos prescindir de ella, para ello cortamos todos los ingredientes en rodajas y los colocamos intercalados en una fuente de horno. Regamos con la mezcla de hierbas provenzales y aceite de oliva y horneamos.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

LASAÑA VEGETAL AL AROMA DE DOS JAMONES

Hoy toca una rica y ligerísima lasaña de verduras. Esta receta es muy sencilla de elaborar y queda muy vistosa en una mesa de invitados. Otra ventaja es que permite tenerla preparada con antelación y a la hora de servir, simplemente basta con darle un golpe de calor en el horno.

Ideal también para introducir verduras en la dieta de los niños porque su sabor queda camuflado con el resto de ingredientes. Y al añadirle jamón, queso y leche nos estamos asegurando un porcentaje adecuado de proteínas y calcio necesarios para su desarrollo.

Preparada de esta manera, resulta una lasaña muy ligera ya que he sustituido la pasta por láminas de verduras. Y la salsa bechamel al estar hecha con aceite de oliva, hará que el aporte calórico no se dispare. Sin más, os cuento la receta.

Ingredientes:

-2 calabacines

-2 zanahorias

-1 berenjena

Bechamel ligera

Salsa de tomate casera

 

-Queso de fundir

-Jamón curado

-Jamón york

-Orégano

-Aceite de oliva

-Sal

Preparación:

Lavamos la berenjena y la cortamos en láminas horizontales no muy gruesas. Las colocamos en una fuente con sal y dejamos reposar 10 minutos para que pierdan el amargor. Pasado ese tiempo las lavamos y secamos con papel de cocina. Reservamos.

Por otro lado, lavamos el calabacín y lo laminamos horizontalmente, al igual que la berenjena. Pelamos la zanahoria, la lavamos y laminamos también a lo largo.

Pon un poco de aceite en una plancha y cocinamos ligeramente las láminas de verduras hasta que estén tiernas (bastará con un par de minutos por cada lado). Reservamos.

Preparamos una bechamel ligera.

Finalmente procedemos al montaje de la lasaña (hacemos una torre de lasaña por comensal). Ponemos en un recipiente individual y apto para el horno una lámina de calabacín y encima dos de zanahorias. Sobre éstas una loncha de jamón york y un poco de salsa de tomate. Encima una lámina de berenjena, dos de zanahoria, una loncha de jamón york  y un poco de bechamel. Cubimos con otra lámina de calabacín, encima ponemos el jamón curado cortado a trocitos. Y sobre éste un poco de bechamel y queso rallado. Repetimos esta operación para formar las tres torres de lasaña restantes (en total quedarían cuatro lasañas, una para cada comensal). Gratinamos en el horno precalentado a 180º hasta que el queso se funda. Sacamos, espolvoreamos con orégano y servimos calentita. Yo he decorado el plato con una rosa de zanahoria y calabacín pero puedes usar cualquier otro ingrediente que te guste o simplemente servirla tal cual.

Sugerencias:

*Se puede cocinar las láminas de verduras en el horno (a 180º durante 10 minutos) o escaldarlas en agua (para ello debes poner abundante agua en un cazo y cocíinarlas hasta que estén tiernas pero no muy blandas si no va a ser complicado montar la lasaña)

*Otra alternativa es añadir láminas de pasta de lasaña (previamente cocidas en agua y sal) entre las capas de verduras. De esta manera quedará una lasaña con más consistencia.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

ESPIRAL DE VERDURAS

Desde hacía varias semanas tenía en mente elaborar este plato que me había cautivado por su gran colorido, pero ahora además puedo añadir que también cautiva por su increíble sabor y textura. Me encantan las verduras y ésta es una manera deliciosa de comerlas y ofrecérselas a los niños, no solo porque visualmente les atrae muchísimo sino porque quedarán encantados con su sabor. La mezcla de queso crema con los huevos y leche le aporta untuosidad al plato. La receta original llevaba nata en lugar de leche, yo he querido hacerla más ligera y por eso no se la he puesto pero si os apetece, sabéis que podéis sustituir perfectamente la leche por la nata.

 

El mundo vegetal debería tener más presencia en nuestra dieta diaria dada la gran cantidad de vitaminas, minerales y fibra que nos aportan, sin sumar apenas calorías. En ellas nos encontramos minerales como el hierro, zinc, calcio, potasio, fósforo, magnesio y cobre, ideales para prevenir la hipertensión y la hinchazón del vientre y piernas provocadas por la retención de líquidos.

 

El aporte vitamínico de los vegetales tiene efectos muy beneficiosos para el organismo. Por ejemplo, la vitamina A y C mantienen fuertes nuestras defensas contra las infecciones mientras que las vitaminas del grupo B fortalecen nuestro sistema nervioso. Las fibras ayudan a regular el tránsito intestinal y los antioxidantes reducen considerablemente el envejecimiento y previenen la aparición de determinados tumores. Por ello es muy recomendable comer cada día verduras. Yo lo intento y trato de hacerlo lo más variado posible, de ahí esta fantástica receta llena de color y sabor.

Ingredientes:

-1 lámina de masa quebrada

-1 calabacín

-2 zanahorias

-1 berenjena

-1/2 pimiento rojo

-100 gr. queso crema

-1 huevo

-1 cucharada de leche

-Sal  y pimienta

Preparación:

Lavamos la berenjena y la laminamos con la ayuda de una mandolina o con un corta verduras. Las colocamos en una fuente con sal y dejamos reposar 10 minutos para que pierdan el amargor. Pasado ese tiempo las lavamos y secamos con papel de cocina. Partimos cada lámina por la mitad para que a la hora de montar el pastel no quede demasiado alto.

Lavamos el calabacín y lo laminamos, al igual que la berenjena, con la mandolina. Igualmente partimos cada lámina por la mitad.

Lavamos el pimiento y lo cortamos en tiras a lo largo.

Pelamos la zanahoria, la lavamos y laminamos.

En un bol mezclamos el huevo con el queso crema, la leche, la sal y la pimienta hasta que quede todo bien integrado. Reservamos.

Forramos un molde redondo con papel de hornear. Extendemos la lámina de masa quebrada encima. Untamos la base con un poco de queso crema para que sea más fácil colocar las verduras dentro del pastel y no se muevan.

Enrollamos las verduras y vamos colocándolas dentro de la masa quebrada. Hay que irlas  alternando para que quede una mezcla de colores llamativa. Debemos colocarlas del centro del molde hacia fuera. Puedes empezar enrollando una lámina de zanahoria, luego una de calabacín, después una de berenjena. Así hasta completar el pastel con las verduras. En los huecos que quedan vacíos colocamos las tiras de pimiento. Vertemos encima de las verduras la mezcla de queso y huevo. Horneamos en horno precalentado a 180º durante 45 minutos o hasta que el huevo esté cuajado. Retiramos del horno y dejamos templar y listo

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

CANELÓN DE CALABACÍN

De todos es sabido que los canelones tradicionales son una pasta ancha de forma rectangular que se emplea a menudo en la cocina italiana para hacer platos con un relleno de carne picadaverdurarequesón y espinacas o incluso pescado en su interior. Existen muchísimas versiones de los canelones, rellenos con ricotta, jamón, carnes diversas, espinacas… y cubiertos con salsa bechamel y de tomate. Se suele enrollar formando un cilindro de ahí proviene el nombre que en italiano significa: canalón.

Me resultó curioso leer que no es en Italia donde más se consume este tipo de pasta. Los siglos de comercio y trato común entre Cataluña y el sur de Italia dieron como resultado un intercambio cultural y, en especial, gastronómico entre los territorios.

Además, los canelones son un plato muy popular en ArgentinaUruguay y Costa Rica debido a la gran inmigración italiana hacia esos países. En Costa Rica los canelones se  suelen freír u hornear envueltos en huevo batido. Este modo de elaborar la pasta la prepararé en breve porque me imagino el toque crujiente y se me hace la boca agua.

En esta ocasión he versionado el canelón tradicional de pasta y he utilizado en su lugar láminas de calabacín. Decir que nada tiene que envidiar los hechos con esta verdura a los canelones de siempre. El calabacín compite con la pasta en el dulzor y la ligeresa que le aporta al plato. Una manera sencilla, saludable y ligera de disfrutar una vez más de las tan preciadas verduras.

Ingredientes:

-2 calabacines

-200 gr. queso crema

-1 pechuga de pollo

-1/2 pimiento rojo

-1/2 zanahoria

-1 cebolla

-2 cucharadas de guisantes cocidos

-Aceite de oliva

-Sal

-Alga wakame (para acompañar)

Preparación:

Comenzamos cortando el calabacín por la mitad y laminándolo con una mandolina o un pelador de verduras. Formaremos cada canelón con las láminas de una mitad de calabacín. Escaldamos durante dos minutos las láminas en agua hirviendo o si lo prefieres también puedes pasarlas brevemente por una plancha con un poco de aceite de oliva.

Cocemos la pechuga de pollo en agua con sal hasta que esté bien hecha. Troceamos y reservamos.

Picamos finamente el pimiento, la cebolla y la zanahoria y rehogamos en una sartén con un poco de aceite. Retiramos del fuego y dejamos enfriar. Añadimos el pollo desmenuzado, los guisantes y el queso crema. Removemos la mezcla y rellenamos cada canelón de calabacín (que previamente habremos dispuesto extendiendo las láminas sobre una tabla de forma que queden superpuestas una sobre otra). Envolvemos con cuidado formando un canelón. Ten en cuenta el comentario del principio: “formaremos cada canelón con las láminas de una mitad de calabacín”. En total tendremos 4 canelones.

A parte, cocemos el alga wakame en abundante agua hasta que esté tierno (tener en cuenta que dobla su volumen durante la cocción porque en su estado inicial estaba deshidratado).

Servimos el canelón de calabacín sobre una base de alga y decoramos con zanahorias.

Sugerencias: 

*Se puede sustituir las algas Wacame por una ensalada, por arroz o incluso por unas patatas hervidas.

 ¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!