COMPOTA DE MANZANA

La elaboración de compotas de frutas nos permite disfrutar de todo el sabor de la fruta en cualquier época del año, ya que éstas pueden ser envasadas al vacío y conservadas en la despensa durante varios meses.

Como curiosidad, ¿conocéis la diferencia entre confitura, mermelada y compota? Brevemente intentaré aclararla: la mermelada se trata de una conserva de fruta cocida en azúcar. Para ello se utilizan piezas enteras de fruta, troceadas o trituradas. El contenido mínimo de fruta ha de ser de un 30%. Cuando se trata de mermelada extra, este porcentaje sube al 50%. La confitura se suele elaborar a partir de un solo tipo de fruta, utilizando la pulpa o en forma de puré y agua. En este caso, la cantidad mínima de fruta debe ser del 35% para la confitura normal y del 45% para la extra. Y normalmente las confituras suelen llevar una mayor cantidad de azúcar que las mermeladas. La compota es una conserva de fruta con no más de un 15% de azúcar.

En esta ocasión he preparado una compota de manzana aprovechando varias manzanas blancas que tenía en la nevera y ya estaban algo maduras. Para elaborar mermeladas y compotas es ideal que la fruta esté madura por el porcentaje de azúcar que poseen. Son ideales para tomar en el desayuno y merienda, acompañadas por unas tostadas o en el yogurt. Aunque también sirven de acompañamiento para platos salados, como pueden ser carnes y pescados.

 

Ingredientes:

-3 manzanas blancas

-1 vaso de agua

-2 cucharadas azúcar

-2 palitos canela

-1 limón

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Preparación:

Pelamos las manzanas, les quitamos las pepitas y las troceamos en cuadrados.

En un cazo ponemos el agua, con las manzanas, el azúcar, la canela y el zumo del limón y cocinamos a fuego medio bajo hasta que las manzanas se deshagan (aproximadamente una hora). Retiramos el palito de canela y envasamos en un bote de cristal.

Sugerencias:

*Para potenciar el sabor de la compota, se le puede añadir una cucharadita de vainilla.

 

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

PASTA BICOLOR

Hoy me siento inspirada y se me apetece jugar con los colores jejeje Hace días que no preparo pasta y ya toca! La pasta tiene un elevado contenido en hidratos de carbono por estar elaborada con harina de trigo (100 gr. de pasta contienen un máximo de 75 gr. de hidratos) pero estos hidratos son de absorción lenta con lo que libera energía poco a poco manteniendo por más tiempo la sensación de saciedad. El aporte de grasas es insignificante, 100 gr. nos aportan menos de 1 gr. de grasa vegetal, pero estas no contienen colesterol. En cuanto a vitaminas se refiere, destacar el aporte de la vitamina E y B, antioxidantes celulares. Eso sí, la pasta aporta un porcentaje aceptable de fibra vegetal, para el correcto funcionamiento gastrointestinal y ayuda a metabolizar el colesterol y triglicéridos. Y si queremos beneficiarnos aun más de la fibra, de las vitaminas y minerales de la pasta, debemos decantarnos por su versión integral.

En esta ocasión preparé pasta al huevo, es la más que gusta. La mitad la cociné tal cual y el resto la aromaticé con jugo de remolacha (siempre guardo en la nevera el líquido de la cocción de la remolacha, este contiene además de vitaminas y todo el sabor del vegetal, un sabor dulzón exquisito). También se puede preparar la receta con el jugo de las remolachas que venden embasado. Para enriquecer el plato con vitaminas y minerales, usé como base alga Wakame. Esta no aporta grasas, su contenido en calorías es muy reducido, el aporte de yodo estimula el metabolismo, el ácido algínico que contiene provoca un efecto saciante y ayuda al tránsito intestinal. Además es muy rica en calcio, por lo que es ideal para los niños o personas con osteoporosis. Por si fuera poco, el aporte de sales minerales la convierte en un excelente revitalizante, sobre todo después de haber hecho ejercicio. Mencionar su riqueza en hierro, potasio y su función depurativa, ya que ayuda a limpiar la sangre y depurar el sistema circulatorio.

Desde luego que deberíamos usar mucho más las algas en nuestra dieta diaria. Yo de momento dejo mi aporte con esta rica receta…

Ingredientes:

-500 gr. pasta al huevo

-Jugo de remolacha

-Aceite de oliva y Sal

-Alga Wakame 

Preparación:

Comenzamos preparando el alga ya que al estar deshidratada requiere algo más de tiempo de cocción. Ponemos agua en un cazo y la llevamos a ebullición. Vertemos el alga wakame y dejamos cocinar a fuego medio durante 15 minutos.

En otro cazo ponemos agua a hervir. Vertemos 250 gr. de pasta, un chorrito de aceite de oliva, añadimos la sal y cocinamos hasta que esté al dente (con 7 minutos bastará). Disponemos de otro cazo y vertemos en él, el jugo de remolacha con un poco de agua. En el momento en el que comience a hervir, añadimos la sal y el resto de la pasta. Cocinamos a fuego medio durante 7 minutos. En este caso la pasta tomará un bonito color rojo y un sabor dulzón a remolacha.

Para montar el plato ponemos una base de algas y sobre éstas las pastas, alternando los colores para que resulte lo más llamativo posible.

Sugerencias:

*Se puede acompañar el plato con unos filetes de pollo a la plancha o con un poco de atún en aceite de oliva, con ello se obtienen las proteínas necesarias para completar nutricionalmente la receta.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

MERMELADA DE FRESAS

Las fresas son una fruta de la temporada de primavera-verano, siendo en estos meses cuando mejor podemos adquirirlas, ya que abundan en los mercados, su precio es moderado y nutricionalmente es cuando más propiedades nos aportan.

Esta delicia roja contiene gran cantidad de vitaminas, entre las que destacan, la    vitamina B2, B3, C y ácido fólico. Posee minerales como el potasio, magnesio y cobre. Y es una muy buena fuente de flavonoides, lecitina y fibra.

Es perfecta para tomarla en cualquier momento del día, ya sea sola o en batidos, flanes, tartas, bizcochos, o mermeladas como en este caso.

Hay que destacar que la fresa es una fruta con poca pectina, con lo que la mermelada quedará con una consistencia media (no muy espesa). Yo he añadido media manzana para aportarle esa consistencia que la fresa por sí sola no llega a darle. Aunque también se puede optar por añadir un espesante artificial o dejarla cocer durante más tiempo hasta que evapore todo el líquido. A mí me parecía más natural y rápido usar la pectina que proporciona la manzana y en cuestión de sabor apenas se aprecia.

 

 Ingredientes:

-700 gr. fresas

-300 gr. azúcar

-1/2 manzana

-1 limón

Preparación:

Lavamos muy bien las fresas y les quitamos el tallo y cualquier rosadura que puedan tener. Las ponemos en un cazo y las dejamos reposar un par de horas para que suelten su jugo. Le añadimos el zumo del limón y la manzana cortada a daditos. Llevamos al fuego y cuando comience a hervir, lo bajamos y cocinamos hasta que las frutas se hayan deshecho (30 minutos aproximadamente). Trituramos.

Ya solo queda verterla en tarros esterilizados, cerrarlos y ponerlos boca abajo durante un mínimo de seis horas para hacer el vacío, de esta forma la mermelada nos aguantará un mes en el frigorífico.

Si queremos conservarla por más tiempo debemos proceder de la siguiente forma: debemos lavar los tarros de cristal y hervirlos durante 10 minutos para esterilizarlos. Luego introducimos la mermelada en su interior, cerramos los botes y los ponemos en una olla exprés, con un paño en el fondo para evitar que se choquen entre ellos y se rompan. Cubrimos de agua y cocinamos 15 minutos después que haya comenzado a salir el vapor. Dejamos enfriar y guardamos en un lugar fresco.

Sugerencias:

*Hay que tener en cuenta que la mermelada gana en consistencia a medida que va espesando.

*Se puede optar por no triturar la mermelada con la batidora o el chino, si lo que gusta  es encontrarse trocitos de fruta en ella.

*Se pueden reciclar los botes de mermelada industrial para envasar las mermeladas caseras.

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SALSA DE NARANJA

Las naranjas son un fruto muy saludable y cargado de vitaminas y minerales que no debería faltar en la dieta. En la medida de lo posible, se debe optar por naranjas enteras, ya que el zumo tiende a contener más azúcares y no posee mucha fibra. De entre sus grandes beneficios para la salud, cabe destacar que previene los cálculos renales y ayuda a descomponer el calcio que se cristaliza y forma las piedras en el riñón. Reduce el riesgo de enfermedades cardiacas por la gran cantidad de antioxidantes y minerales (como el potasio) que posee. Protege contra el cáncer debido al gran aporte de vitamina C (una naranja aporta el 116% de la cantidad de vitamina C diaria recomendada). Además previene la anemia ya que a través del ácido cítrico y la vitamina C que posee, mejoran la absorción del hierro (por lo que está más que recomendado comer este cítrico cuando se consuman alimentos ricos en hierro).

La salsa que presento a continuación carece de complejidad, se puede tener lista en tan solo 10 minutos y el resultado es delicioso. Tanto su sabor como su color son intensos y el aroma que desprende en la cocina mientras se está preparando es sumamente agradable. Se puede emplear para carnes, pescados o vegetales. Sin más, vamos a conocer la receta.

Ingredientes:

-2 naranjas

-1 cucharadita de maicena

-1 cucharada de vinagre de manzana

-1 cucharada de miel

-2 cucharadas de agua

 

Preparación:

Lavamos bien las naranjas y pelamos una de ellas (solo la parte anaranjada porque la piel blanca amarga). Exprimimos las dos naranjas y el zumo lo ponemos en un cazo con la maicena. Removemos con ayuda de unas varillas hasta que la maicena se haya disuelto. Llevamos a fuego bajo y añadimos el resto de ingredientes. Seguimos removiendo para que no se pegue. Irá espesando poco a poco. Retiramos cuando haya ganado consistencia. Servir caliente.

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PATATAS BRAVAS

Las patatas bravas son consideradas por excelencia como una de las tapas más populares de los bares de Madrid, donde suelen tomarse acompañado de una salsa picante, llamada salsa brava y de una salsa alioli. Básicamente se trata de unas patatas cortadas en forma de dados irregulares de unos 3 cm. de tamaño que están fritas en aceite de oliva bien caliente hasta que quedan bien doradas. La salsa utilizada de acompañamiento puede variar según la ciudad en la que se tomen. Por ejemplo, en Madrid se utiliza como base una salsa de tomate y cayena. En la región valenciana se sirven acompañadas de una salsa alioli y pimentón picante. En Cataluña la tradición es servir la salsa brava junto con alioli o junto a un majado con guindilla, pimentón, aceite de oliva y vinagre. Para aligerar el picante de la salsa, se suele añadir mayonesa sobre las patatas.

Mi versión de las patatas bravas va mucho más allá de las recetas tradicionales. Eso sí, las he preparado fritas y cortadas a cuadros pero la mayonesa en lugar de ponerla por encima de la patata, la lleva en su interior, al igual que la salsa brava mejorada con un toque de mostaza. De esta forma quedan unas patatas muy vistosas y originales si buscas sorprender a tus invitados con un aperitivo muy peculiar

Ingredientes:

-4 patatas

-4 dientes de ajo

-Sal

-Aceite de oliva

Mayonesa casera 

-Salsa brava con mostaza

 

Ingredientes para la salsa brava:

-1 vaso pequeño tomate frito (ver recetas básicas)

-1 cucharadita mostaza Dijon

-1 ajo

-Vinagre de vino

-Una pizca de Pimienta negra y Pimentón

-Aceite de oliva y Sal 

Preparación:

Primero debemos preparar la salsa brava, para ello vertemos en una sartén un chorrito de aceite de oliva y un diente de ajo machacado y sin pelar. Cocinamos durante un par de minutos a fuego lento y retiramos del fuego. Incorporamos al aceite el pimentón, removemos y seguidamente añadimos el tomate frito, la sal y la pimienta. Cocinamos a fuego medio hasta que gane consistencia.

Pelamos, lavamos y cortamos en rectángulos las patatas. Ahora debemos vaciar la patata para poderla rellenar, para ello marcamos con un cuchillo en la parte superior de la patata, la zona que vamos a retirar. Hacemos varias incisiones en el centro de la patata y las vaciamos con la ayuda de una cucharilla o un descorazonador de fruta.

Ponemos abundante aceite en un cazo hondo e incorporamos los ajos machacados con piel y las patatas. Confitamos a fuego lento durante 30 minutos. Pasado este tiempo las sacamos y dejamos enfriar. Las llevamos nuevamente a fuego fuerte hasta que estén doraditas. Reservamos sobre papel de cocina absorbente para retirar el exceso de aceite y le añadimos la sal.

Para montar el plato, colocamos las patatas de forma lineal. Vertemos dentro de cada una un poco de salsa brava. Encima una cucharadita de mayonesa y sobre esta otro poco de salsa brava.

Sugerencias: 

para rellenar las patatas puedes introducir las salsas en unos biberones de cocina, ello facilitará el proceso de relleno. Un buen acompañamiento para estas patatas son unas verduras salteadas o una ensalada de col.

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ENSALADA DE BERROS CON CEBOLLA CARAMELIZADA

La ensalada es una opción saludable para cualquier persona y se debe consumir al menos una vez al día, ya que aportan vitaminas, minerales, fibra y antioxidantes muy importantes para el organismo.

En esta ocasión he sustituido la tradicional lechuga por otro vegetal lleno de propiedades muy beneficiosas para el organismo, el berro. Y es que su consumo fortalece y estimula en gran manera al cerebro, es una poderosa fuente antioxidante lo que nos ayuda a mantener la piel tersa, limpia y suave. Contribuye a mantener una buena visión. Es muy pobre en calorías. Ayuda a disminuir la aparición del cáncer. Ideal en el embarazo por su aporte de ácido fólico y perfecto para los niños por su gran cantidad de minerales (hierro, zinc, calcio y magnesio) y vitaminas (C, K, E, B1 y B6). Como curiosidad destacar que es un afrodisiaco y muy útil contra la resaca.

En cuanto a la cebolla, destacar de entre sus múltiples beneficios, su acción diurética, expectorante (útil ante los resfriados, catarros, bronquitis…) y deputariva (capaz de eliminar las toxinas y fermentos que se producen en el estómago tras la digestión). Sin olvidarnos que es un potente cardioprotector, contribuye a disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos.

Entonces, ¿os animáis a preparar una vez a la semana una rica ensalada de berros?

Ingredientes:

-200 gr. berros

-1 cebolla

-1 aguacate

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Comenzamos pelando la cebolla y cortándola en juliana (esto es en tiras).  Para hacer la cebolla caramelizada de la forma más natural, debemos poner en una sartén un chorrito de aceite de oliva y rehogar en ella la cebolla a fuego lento hasta que esté doradita y tierna. Al cocinarla a fuego lento con sus propios jugos se irá produciendo la caramelización sin tener que añadir azúcar ni ningún ingrediente adicional. Reservamos.

Lavamos muy bien los berros y los troceamos finamente. Cortamos el aguacate en láminas.

Finalmente montamos la ensalada poniendo en la base los berros picaditos, encima la cebolla caramelizada y finalmente el aguacate para coronar el plato.

Sugerencias:

*Se pueden añadir los ingrediente que más gusten para enriquecer el plato, como por ejemplo huevos, sardinas, queso…

 

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SALSA DE YOGURT

El uso cotidiano del yogurt se limita mayoritariamente a su consumo como postre, pero éste puede ser empleado en preparaciones saladas, como aderezo o como sustituto del aceite o mayonesa (como por ejemplo en una salsa)

El yogurt es considerado un alimento fundamental para la salud, debido a que es un producto del grupo probiótico, los cuales contienen microorganismos vivos que influyen positivamente en nuestro organismo, mejorando principalmente la salud de la flora intestinal. El yogurt proviene de la fermentación de la leche, pero se podría decir que sus propiedades son incluso mejores, pues algunas personas intolerantes a la lactosa, pueden comerse este alimento sin problemas (de entre las cuales me incluyo) ya que al estar fermentado hace más digestiva la leche. Y es que sus más de 100 millones de bacterias vivas convierten la lactasa (el azúcar de la leche) en ácido láctico, el cual imposibilita el desarrollo de bacterias dañinas en el intestino provenientes de la descomposición de los alimentos. 

Así mismo, el yogur facilita la asimilación de nutrientes, favorece la absorción de las grasas, combate las diarreas y el estreñimiento, disminuye el colesterol y reduce los efectos negativos de los antibióticos; sin olvidar que contiene calcio, magnesio y fósforo, los minerales indispensables para mantener sanos nuestros huesos.

 

Esta salsa es ideal para acompañar ensaladas, vegetales, huevos, incluso podría combinar con un pescado o carne si se busca un aderezo suave como acompañante de estos ingredientes. Es de muy fácil elaboración y se puede preparar con antelación y tenerla lista en el momento de servir. Vamos a detallar la receta.

Ingredientes:

-125 gr. yogurt natural

-Zumo de medio limón

-1 diente de ajo

-2 hojas de menta

-Aceite de oliva, Sal y Pimienta

Preparación:

Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora y trituramos durante un minuto hasta que quede una salsa cremosa. 

Reservamos en la nevera hasta el momento de servir.

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BECHAMEL LIGERA

La salsa bechamel, o también conocida como salsa blanca, es una salsa, más bien espesa, cuyo origen se le atribuye a la cocina francesa o a la italiana. Esta sirve como base para la preparación de otras muchas salsas, e incluso se le pueden añadir otros ingredientes para potenciar su sabor. Esta salsa se ha popularizado por su uso en la elaboración de platos gratinados que contienen pasta o verduras, solas o con carne o pescado. Hoy en día es tan popular que puede encontrarse envasada y lista para su uso. Pero destacar que el sabor ni las propiedades de sus ingredientes son iguales a la elaborada en casa. Se prepara añadiendo leche a la harina sofrita en mantequilla. La leche tiene como finalidad por una parte la de apagar el sabor de la harina caliente y por otra parte la de diluir y cocer la mezcla.

Aunque la técnica de elaboración sea la misma, la bechamel se diferencia de la salsa blanca en que esta última no se hace con líquidos lácteos sino con caldos o fondos.

Una de las mayores preocupaciones a la hora de preparar una bechamel es la formación indeseada de grumos (aglomeraciones) de harina durante las últimas fases. Para evitarlo, es imprescindible que el proceso de cocción se realice a fuego lento, vertiendo la leche poco a poco y removiendo según se vaya ligando con la harina. Se debe entender que cuanto más lácteo se vierta durante su elaboración más diluida saldrá la textura de la salsa final.

 

La grasa usada en la receta original es la mantequilla pero en España se emplea a menudo aceite de oliva. Es frecuente aderezarla con nuez moscadapimienta molida y eventualmente con clavo aromático.

La receta básica es la siguiente: se calienta el aceite de oliva o mantequilla y se añade la harina removiendo hasta que empieza a formar burbujas pero sin que llegue a tomar un color tostado, removiendo con una cuchara de palo para evitar la formación de posibles grumos. Se aconseja verter la harina fuera de la fuente de fuego, para evitar la aparición de grumos, al igual que cuando se vierten los lácteos.

Dependiendo del uso que se le vaya a dar, se puede elaborar más o menos espesa. Si se va a usar para croquetas se hace de forma que solidifique, con lo que el nombre de salsa quedaría en entredicho. Sin embargo, cuando se usa para cubrir caneloneslasañas o para las espinacas a la crema, se suele hacer más ligera y fluida.

La bechamel sirve para espesar los jugos de cocción de guisos y asados y convertirlos así en salsas untuosas. Permite también dar un acabado ligado y cremoso a las sopas llamadas “cremas”, como la crema de champiñones, de espárragos, de espinacas…

Las múltiples variaciones posibles de la salsa bechamel permiten incorporarle quesos, como en la salsa Mornay. También se puede incorporar ingredientes picados finamente como la cebolla sofrita o todo tipo de carnes, verduras o pescados, como cuando se prepara para croquetas, relleno de pimientos o para hacer el famoso soufflé francés. Otra variación posible es hacerla, por ejemplo, con leche de soja, siendo entonces apta para veganos e intolerantes a la lactosa. También se presta a ser aromatizada con todo tipo de especias como el curry o la nuez moscada. Así mismo, se puede emplear fécula de maíz en lugar de harina de trigo, apta entonces para personas intolerantes al gluten (como por ejemplo los celíacos).

En este caso, yo he hecho una versión más ligera de la bechamel tradicional, intentando reducir el porcentaje de grasa de la receta. El resultado nada tiene que envidiar a la original ya que ha quedado una salsa de textura perfecta y cremosa, sabor intenso y con mucho menor aporte calórico.

Ingredientes:

-500 ml leche semidesnatada

-3 cucharadas maicena

-Una pizca de nuez moscada

-Sal

Preparación:

Ponemos 100 ml de leche en un recipiente y diluimos la maicena en ella. Reservamos.

Calentamos el resto de la leche en un cazo hasta que empiece a hervir. Bajamos el fuego y añadimos la maicena disuelta, la sal y la nuez moscada. Removemos con unas varillas para que se vayan integrando todos los ingredientes. Cocinamos a fuego medio-bajo sin dejar de remover para evitar que se pegue. Poco a poco la salsa irá espesando. Cuando esté compacta y con el espesor deseado retiramos del fuego. Y ya está lista para utilizar.

PATATA HASSELBACK

La patata es uno de los alimentos más consumidos en el mundo, debido a la gran variedad que admite en su elaboración, sus propiedades alimenticias y su moderado precio. Normalmente suelen presentarse fritas, cocidas, rellenas o asadas. Así como suelen emplearse como acompañamiento de un plato o en la elaboración de tortillas, purés, ensaladas y rellenos.

Sus múltiples propiedades la convierten en un alimento imprescindible en la dieta humana. Contiene vitamina A y B, carbohidratos de absorción lenta, los cuales aportan energía al cuerpo, al sistema nervioso y al cerebro. Es una buena fuente de fibra, con lo que regula el tránsito intestinal, evitando el estreñimiento y nos mantiene saciados durante más tiempo. Destacar la presencia de minerales tales como el potasio, hierro, magnesio, fósforo y zinc (ideal para deportistas ya que el potasio ayuda al correcto funcionamiento de los músculos).

 

Hoy presento las patatas rellenas al horno pero de una manera peculiar, en forma de acordeón. A esta forma de cortar y preparar la patata se le llama “estilo Hasselback”y su origen es sueco. De esta forma, la patata se queda crujiente por fuera y muy suave por dentro por tener las incisiones en sentido vertical. Yo las he usado como acompañamiento de unos filetes de pescado a la plancha por eso he optado simplemente por rellenarla con especias y ajo. Pero si lo queréis podéis añadir cualquier ingrediente que os guste para realzar el sabor y las propiedades nutricionales del plato. Por ejemplo, trocitos de bacon, atún, jamón, queso, carne molida… De cualquier forma están deliciosas.

Ingredientes:

-4 patatas medianas

-2 ajos

-1 cucharada pimentón dulce

– Tomillo

-Orégano

-Aceite de oliva

-Sal

Preparación:

Precalentamos el horno a 180º. Pelamos y majamos los ajos en un mortero. Le añadimos un chorrito de aceite de oliva, el pimentón dulce, el tomillo, el orégano y la sal. Removemos para integrar todos los ingredientes.

Lavamos bien las patatas ya que las cocinaremos con su piel. Hacemos unos cortes (pero sin llegar a la base) a lo ancho de toda la patata. Se debe quedar como un acordeón. Espolvoreamos cada incisión con poco de la mezcla de ajos y especies. Colocamos en una fuente apta para el horno y horneamos hasta que estén cocidas (50 minutos aproximadamente). Sacamos del horno y servimos caliente.

Sugerencias: 

*Se pueden variar las especies por aquellas que más te gusten (curry, pimienta blanca, pimienta negra albahaca…). Al igual que el relleno, al cual se puede añadir jamón york, bacon, jamón curado, otro tipo de queso, atún…)

*Estas patatas servidas con una ensalada combinan muy bien.

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PATATAS DELUXE CON SALSA BRAVA

Si hay un alimento por el que mi marido siente verdaderamente debilidad es por las patatas. Sea cual sea su forma de preparación las adora. Cocidas, fritas, al horno, en tortilla, combinadas con otros ingredientes… Pero si hay una forma que realmente le encanta, ésta es las famosas deluxe! Sinceramente son muy fáciles de preparar, está riquísimas y mucho más saludables que las que ofrecen en los restaurantes de comida rápida. Acompañadas de la salsa brava resulta un bocado exquisito porque ésta le aporta cremosidad y un toque de frescor.

Ambas elaboraciones, al estar elaboradas de forma casera nos garantizamos que están llenos de nutrientes beneficiosos para nuestra salud y evitamos los conservantes y aditivos que muchas veces agregan en los establecimientos de comida rápida.

He querido hacer una versión más sana y ligera de las patatas deluxe por lo que no he añadido harinas y he preferido cocinarlas únicamente en el horno, pero comentar que se le puede añadir una cucharada de maicena a la mezcla de especies para que resulte más consistente. Recién sacadas del horno realmente están riquísimas, pero bien es cierto que las patatas deluxe que ofrecen en los restaurantes, son fritas después de sacarlas del horno. Yo no lo consideré necesario porque simplemente horneadas quedan crujientes y están crujientes y mucho más ligeras. Merece la pena gastar unos minutos en preparar esta receta porque están deliciosas.

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Ingredientes para las patatas:

-500 gr. patatas

-1 cucharadita ajo en polvo

-1/2 cucharadita pimentón dulce

-1 cucharadita tomillo

-1 cucharadita orégano

-Aceite de oliva y Sal

Ingredientes para la salsa brava:

-2 cucharadas queso crema

-2 cucharadas mayonesa casera 

-1 cucharada ajo en polvo

-1 cucharadita cebolla en polvo

-1/2 cucharadita orégano

Preparación:

Comenzamos mezclando en un bol amplio todas las especies con el ajo en polvo, el aceite de oliva y una cucharada de sal. Lo dejamos reposar mientras preparamos las patatas, para que se mezclen correctamente los sabores.

Precalentamos el horno a 200º. Por otro lado, lavamos bien las patatas, las partimos por la mitad y sin pelarlas hacemos gajos. Las vertemos en el bol donde están las especies y mezclamos bien. En una bandeja de horno con rejilla le ponemos papel de hornear y colocamos encima las patatas. Introducimos en el horno durante 30 minutos.

Mientras se hornean las patatas, preparamos la salsa brava, para ello basta simplemente con mezclar todos los ingredientes y refrigerarlos 10 minutos para que la salsa esté fresquita a la hora de llevar a la mesa.

Servimos las patatas recién sacadas del horno y las acompañamos de la salsa brava.

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