CROQUETAS DE ESPINACA

Las croquetas de espinacas son una manera interesante de introducir verdura en la alimentación diaria, sobre todo en la de los niños, que suelen ser más reacios a comer este vegetal por sí solo. Resultan muy sabrosas ya que se acompañan de una bechamel ligera y unas nueces picaditas, las cuales además de enriquecer nutricionalmente el plato, le aportan un toque crocante.

Éstas admiten múltiples variaciones, se le puede añadir atún, trocitos de jamón curado, jamón york, queso, zanahoria, dátiles, pollo, bacon… o cualquier otro alimento que tengamos en la nevera, sea de nuestro agrado y queramos aprovechar. 

Os animo a prepararla ya que es una receta muy sencilla, muy sabrosa, gusta a todo el mundo y la tendréis lista en un abrir y cerrar de ojos. Incluso podéis hacer de más y congelarlas, para sencillamente freírlas en el momento de servirlas.

Ingredientes:

-300 gr. espinacas

Bechamel 

-1 cebolla

-2 dientes de ajo

-5 nueces

-Sal

Para rebozar:

-Pan rallado

-1 huevo

Preparación:

Comenzamos lavando las espinacas, las picamos muy finitas y las cocemos en un poco de agua y sal durante 5 minutos. Escurrimos muy bien y reservamos.

Pelamos, lavamos y troceamos muy pequeñita la cebolla. La doramos en un sartén con un chorrito de aceite de oliva junto con los ajos previamente pelados y picados.

Por otro lado, preparamos la bechamel (como se indica en este enlace o en las recetas básicas) y le incorporamos las espinacas, la cebolla, los ajos y las nueces picadas. Llevamos al fuego un par de minutos más, removiendo constantemente para integrar todos los ingredientes y que no se pegue. Ha de quedar una masa consistente. Deja enfriar.

Ahora hay que rebozarlas, para ello batimos un huevo en un plato hondo y ponemos en otro plato el pan rallado. Vamos cogiendo porciones pequeñas de masa y le damos la forma que más nos guste (redondas, alargadas…) las pasamos primero por huevo batido y luego por pan rallado. Por último las freímos en abundante aceite y las escurrimos sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite. Servir caliente.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

CREMA ANARANJADA CON JENGIBRE Y LENTEJAS

Hoy ha amanecido el día algo fresquito y lluvioso. Y sí, estamos en mayo pero las temperaturas no se animan a subir y claro, el cuerpo nos pide platos de cuchara, calentitos y con algo de sustancia para hacerlo más llevadero. Pues si eso es lo que nos pide, vamos a dárselo con una rica crema de zanahoria y calabaza con un crujiente de lentejas.

Se trata de un plato cargado de nutrientes y mucho sabor enriquecido con las lentejas, fuente de proteínas, de hierro y muy ricas en fibra, que aportan sensación de saciedad. Además contienen manganeso, potasio, cobre, fósforo, zinc, calcio y selenio. A su vez contienen un porcentaje interesante de ácido fólico y de vitaminas tales como la A, B1, B2, B3, B5, B6, B12, C, K y E. Por otro lado, esta legumbre es ideal para perder peso ya que tiene muy pocas calorías y aportan mucha fibra y sensación de saciedad, además de mantener los niveles de azúcar estables y prevenir el estreñimiento.

 

Al introducir jengibre, estamos enriqueciendo el plato no solo en sabor sino en propiedades, ya que éste nos aporta aceites esenciales, vitaminas, minerales, antioxidantes y aminoácidos (en publicaciones anteriores ya os he hablado con detalle sobre este super alimento).  Hay que tener en cuenta que al tener un sabor algo picante e intenso debemos usarlo en pequeñas cantidades. Y sin más vamos con la receta.

Ingredientes:

-200 gr. calabaza

-2 zanahorias

-1 patata

-1 puerro

-2 cucharadas de lentejas

-60 ml. leche

-1 cucharadita pimienta blanca

-1 cucharadita jengibre rallado

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Comenzamos pelando, lavando y cortando en dados los vegetales (la calabaza, zanahoria, puerro y patata). Los ponemos en un cazo con agua, sal y un chorrito de aceite de oliva y cocemos la hasta que estén  blandos. Aprovechamos esta cocción para añadir las lentejas en una malla de legumbres, para que nos sea más fácil retirarlas del guiso, ya que serán usadas en la decoración.

Una vez tiernas las verduras, retiramos del fuego, sacamos la malla con las lentejas y añadimos la leche, la pimenta blanca, el jengibre molido. Trituramos todo con la batidora y llevamos a fuego lento durante 5 minutos para que la crema gane consistencia. Debemos remover de vez en cuando para evitar que se pegue. En una sartén con un chorrito de aceite de oliva salteamos las lentejas ligeramente para darle un toque crujiente. Emplatamos y servimos con las lentejas encima a modo de decoración. 

 

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

TORRE DE PESCADO FUNDENTE

Ayer compré en la pescadería unos lomos de atún que con solo mirarlos decían “cómeme”. Como ya he comentado anteriormente soy una gran aficionada al pescado. Me encanta no solo por su exquisito sabor sino también por los grandes beneficios que aportan al organismo. Para esta receta he utilizado el atún pero bien es cierto que se puede emplear cualquier otro filete o lomo que esté limpio de espinas y pieles.

El atún es el pescado, por excelencia, más consumido en todo el mundo. Se trata de un pescado azul rico en ácidos grasos omega 3, muy beneficioso para la salud de los vasos sanguíneos y del corazón, ya que contribuye a disminuir el colesterol malo (LDL), la tensión arterial, la diabetes y el sobrepeso. Entre las vitaminas que aporta, destacan la vitamina A, B2, B3, B6, B9, B12 y D. En lo que a los minerales se refiere, sobresalen el fósforo y magnesio, conteniendo hierro y yodo pero en menor proporción.

Para conservar intactas todas sus propiedades lo mejor es cocinarlo a la plancha o hervido.

En esta receta he combinado los lomos de atún con queso mozzarella. Y aunque a priori, puede resultar extraña la mezcla, resulta deliciosa al paladar, ya que la carne del atún es un poco seca y densa, y el queso le aporta la jugosidad que este pescado necesita. Todo un deleite para los sentidos. Además es un plato super sencillo de preparar, en menos de 10 minutos puedes tenerlo listo.

Ingredientes:

-4 lomos de atún

-12 rodajas mozzarella

-Orégano

-2 tomates

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Comenzamos cocinando en una plancha los lomos de atún con sal y un chorrito de aceite. Una vez cocidos, los colocamos sobre un plato y con la ayuda de un cortador cuadrado, cortamos tres cuadrados de cada lomo (el pescado sobrante se puede aprovechar para hacer unas croquetas o unas ricas hamburguesas). Repetimos esta operación para formar las 3 torres restantes (una por comensal).

 Para acompañar el plato, cortamos los tomates por la mitad y le damos forma de flor.

Para montar las torres, alternamos cuadrados de pescado con rodajas de mozzarella, comenzando con un trozo de pescado para la base y terminando con uno de queso. Horneamos hasta que el queso se haya fundido. Retiramos del horno, espolvoreamos con orégano y servimos acompañado de la flor de aguacate.

Sugerencias:

*Se puede usar otro tipo de pescado, incluso de queso para elaborar este plato.

 

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

RAVIOLIS DE CALABACÍN CON MORCILLA

Presento una receta muy peculiar, sorprendente y novedosa donde las haya. Unos raviolis sin pasta! Siendo el calabacín su perfecto sustituto. Con ello nos beneficiamos de las múltiples propiedades que éste engloba y sin aportarnos casi calorías (100 gr. de calabacín contienen tan solo 15 Kcal.). Cabe destacar la gran cantidad de minerales de este vegetal, como son el fósforo, potasio, magnesio y el calcio. Y por supuesto las vitaminas que nos reporta, vitamina A, B3 y C. Como casi el resto de verduras, posee un alto contenido en fibra, ideal para el correcto funcionamiento de la flora intestinal y para tratar los problemas de gastritis.

Un dato importante a tener en cuenta es que para poder obtener el máximo de sus beneficios, el calabacín no ha de estar pelado y debe ser cocido al vapor o muy ligeramente en la plancha.

En esta ocasión he decidido acompañar el calabacín con un relleno de morcilla dulce para contrarrestar sabores y nutrientes, ya que el calabacín aporta múltiples vitaminas, minerales y cero grasas, frente a la morcilla, donde podemos destacar su aporte en proteínas, hierro, calcio y grasas animales.

 

Sobre la morcilla decir que es un embutido sin carne, relleno principalmente con sangre coagulada, en su mayoría de cerdo. Es de color oscuro característico. Otros ingredientes que suele incluir son: arroz, cebolla, cilantro, papa, ajo y condimentos varios. Si bien la morcilla tiene un alto contenido calórico (379 kcal. por cada 100 gr.), al ser la sangre su ingrediente principal, aporta una gran cantidad de hierro a nuestro organismo (42 mg. por cada 100 gr.) Además, aporta 18 gr. de proteínas y 6 mg. de calcio. Por lo que la convierten en un alimento interesante nutricionalmente pero de consumo ocasional.

Ingredientes:

-2 calabacines

-1/2 cebolla

-1/2 morcilla dulce

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Comenzamos lavando los calabacines y le quitamos el tallo. Los laminamos con una mandolina o un pelador de verduras de modo que queden láminas finas. Los restos de calabacín que no usemos los picamos muy finamente para utilizarlos en el relleno.

Ahora pelamos la cebolla, la lavamos y picamos finamente. Ponemos en una sartén un chorrito de aceite de oliva y rehogamos hasta que esté pochada. Añadimos los restos de calabacín  picaditos y sofreímos 3 minutos más. Incorporamos la morcilla desmenuzada y salteamos brevemente. Se irá formando una masa densa, ya que la morcilla hará que se integren todos los ingredientes. Retiramos del fuego y dejamos templar.

Para formar los raviolis ponemos una lámina de calabacín encima de otra formando una cruz y en medio colocamos un poco del relleno. Terminamos cerrando el ravioli como si fuera un paquete.

Repetimos esta operación hasta acabar con todas las láminas de calabacín. Ponemos un chorrito de aceite en una sartén y doramos brevemente los raviolis por ambos lados.

Sugerencias:

*Se pueden rellenar con los ingredientes que más gusten (por ejemplo una bechamel con atún, una salsa carbonara, jamón y queso…)

*Una opción más sana es hacerlos en el horno (horneándolos a 180º hasta que estén ligeramente dorados).

 

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

SALMÓN CON PURÉ DE PATATA

Me encanta el salmón, es uno de mis pescados favoritos, no solo por su sabor sino por la cantidad de nutrientes que reporta a nuestro organismo. En casa suelo cocinarlo una vez a la semana, haciendo diferentes combinaciones con él. En esta ocasión, lo he preparado sin complicación, a la plancha y acompañado de un puré de patatas y algunas verduras. Ideal para un almuerzo o cena.

De todos es sabido que el salmón es un pescado azul y éstos son ricos en grasas saludables. Pues bien, concretamente el salmón aporta unos 11 gramos de grasa por cada 100 gramos de carne, un contenido similar al de las sardinas, el jurel o el atún. La grasa es rica en omega-3, que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol y triglicéridos plasmáticos, y además aumentan la fluidez de la sangre, lo que previene la formación de coágulos o trombos. Por este motivo, se recomienda el consumo habitual de salmón a la población general, y en particular en caso de trastornos cardiovasculares. El salmón es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, al igual que el resto de pescados. En cuanto a vitaminas, destaca la presencia de algunas pertenecientes al grupo B como la B2, B3, B6 y B9 y B12. Éstas permiten el aprovechamiento de los nutrientes energéticos, es decir, hidratos de carbono, grasas y proteínas e intervienen en procesos de gran importancia (formación de glóbulos rojos, síntesis de material genético, funcionamiento del sistema nervioso y del sistema de defensas, etc.).

La riqueza en grasa del salmón hace que contenga cantidades interesantes de algunas vitaminas liposolubles como la A y la D. La A contribuye al mantenimiento, crecimiento y reparación de las mucosas, piel y otros tejidos del cuerpo. Además, favorece la resistencia frente a las infecciones, es necesaria para el desarrollo del sistema nervioso y para la visión nocturna. También interviene en el crecimiento óseo, en la producción de enzimas en el hígado y de hormonas sexuales y suprarrenales. La vitamina D regula los niveles de calcio en la sangre y favorece la absorción y fijación de este mineral en los huesos.

Es fuente de magnesio y yodo, y su contenido medio de hierro es inferior al de la mayoría de los pescados. El magnesio se relaciona con el funcionamiento de intestino, nervios y músculos. También forma parte de huesos y dientes, mejora la inmunidad y posee un suave efecto laxante. El yodo es indispensable para el buen funcionamiento del tiroides, así como para el crecimiento del feto y el desarrollo de su cerebro.

Y después de escuchar tantas propiedades positivas, os animáis a prepararlo?

Ingredientes:

-4 lomos de salmón

-1/2 puerro

-1 zanahoria

Puré de patatas

-3 cucharadas de jugo de remolacha

-Aceite de oliva y Sal

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Preparación:

Pelamos, lavamos y cortamos la zanahoria en juliana (ésto es en tiras finas). Lavamos muy bien el puerro e igualmente lo cortamos en tiras finas. Ponemos un poco de aceite de oliva en una sartén y rehogamos ambas verduras hasta que estén tiernas.

Cocinamos los lomos de salmón en una plancha con un poquito de aceite de oliva (porque el salmón ya de por sí soltará su grasa) y sal. Si no tenéis plancha, usad una sartén.

Preparamos el  puré de patatas (como se indica en la sección de básicos o pinchando en este enlace) y separamos ¼ del puré, al que le añadimos el jugo de la remolacha. Mezclamos para lograr un color homogéneo (además de añadirle un lindo color morado, la remolacha le aporta al puré de patata un agradable sabor dulce). Ponemos en un molde redondo y forrado con film transparente el resto del puré de patatas que no hemos teñido de rojo. Añadimos en el molde un poco del puré saborizado con la remolacha y formamos picos para darle forma de rosa. Dejamos reposar 15 minutos y desmoldamos.

Para emplatar, ponemos como base las verduras salteadas, encima el lomo de salmón y finalmente la rosa de puré de patata.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

ESPAGUETIS DE CALABACÍN

Hacía tiempo que quería hacer esta receta, pero no sé por qué siempre la había pospuesto. Creo que me daba algo de reparo el sabor que pudieran tener los calabacines en crudo. Pero hoy le llegó el día  jejeje 

Tenía en la nevera calabacines bien fresquitos y me dispuse a prepararlos como “falsos espaguetis”. El resultado maravillosamente exquisito. Sinceramente, ha sido una receta que me ha sorprendido muy gratamente por su simplicidad en la elaboración como por su exquisito sabor. Además, al no procesar ni cocinar el calabacín, estamos enriqueciéndonos de todas sus propiedades y nutrientes. Aunque si se prefiere se puede saltear durante 2 minutos (no más porque empezaría a soltar el agua y se desharía) en una sartén con un chorrito de aceite de oliva y unos ajos.

Lo he acompañado de atún en aceite de oliva y queso parmesano rallado, pero como siempre os digo, podéis sustituir estos ingredientes por otros de vuestro agrado o disponibilidad (unas gambas salteadas con ajo, unos champiñones, una salsa boloñesa…)

Respecto a la preparación de la forma de espaguetis, es muy sencillo. Decir que existe en el mercado aparatos especiales para cortar las verduras en espiral y que salga automáticamente la forma del espagueti. Pero si no se dispone de ella, como es mi caso, se puede usar un pelador de verduras (es muy económico, el mío costó 1 euro) e ir haciendo tiras muy finitas con el calabacín. También puede emplearse un cuchillo bien afilado, donde cortaremos láminas finas de calabacín, para luego volver a cortarlas en juliana (tiras muy finitas).

De verdad que merece la pena preparar este plato por su practicidad y beneficios nutricionales, ya que el calabacín es una gran fuente de antioxidantes, que apenas aporta calorías; y por su gran contenido en agua, ayuda a depurar el organismo. Os animáis? Pues vamos con la receta…

Ingredientes:

-4 calabacines

-1 lata de atún

-Queso parmesano

-Aceite de oliva

Preparación:

Comenzamos lavando muy bien el calabacín ya que yo lo uso entero sin quitarle la piel (pero se puede optar por pelarlo). Lo cortamos en tiras muy finitas con la ayuda de un pelador de verduras. Disponemos dichas tiras en el plato, encima le ponemos el atún bien escurrido y le rallamos el queso encima.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

RATATOUILLE

El ratatouille es una especialidad de Francia, concretamente de la región de Provenza. Ésta se elabora cociendo varios vegetales base, tales como berenjena, tomate y calabacín, por lo que resulta un plato cien por cien saludable. Estas verduras suelen estar condimentadas con hierbas provenzales, tales como orégano, albahaca, tomillo, romero… y se presentan cortadas en rodajas intercalándose entre sí, con lo que el plato resulta muy llamativo en cuanto a colorido.

Como la mayoría de los platos, existen múltiples versiones de esta receta, en cuestión de ingredientes (con carne, con patatas, con otros vegetales, incluso con huevos), como en modo de cocción (al horno, en cazuela, haciendo las verduras por separado o todas a la vez…). En esta ocasión y partiendo de los ingredientes base, yo lo he preparado con zanahorias, patatas y una salsa de tomate. Ha resultado una combinación exquisita, la cual enriquece aun más el plato nutricionalmente hablando.

Es una muy buena manera de incorporar vegetales en nuestra dieta diaria sin tener que recurrir al clásico guiso o crema de verduras. Sirve como guarnición, entrante o cena ligera. Y si lo acompañas de unos huevos cocidos o le incorporas una salsa boloñesa resulta un exquisito plato principal.

Su original y atractiva forma de presentación en espiral, resulta muy atractiva para los peques de la casa. ¿Os atrevéis a prepararlo vosotros también? El éxito lo tendréis garantizado.

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Ingredientes:

-1 berenjena

-1 calabacín

-1 zanahoria

-2 tomates

-1 patata grande

Salsa de tomate

-Hierbas provenzales: orégano, tomillo, romero, albahaca…

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Comenzamos lavando la berenjena y cortándola en rodajas de un centímetro de grosor. La ponemos 15 minutos en agua con sal para que pierda su amargor.

Preparamos una salsa de tomate como indico en este enlace o en la sección de recetas básicas.

Por otro lado, lavamos el calabacín y el tomate y los cortamos en rodajas del mismo grosor que la berenjena. Pelamos la zanahoria y la cortamos también en rodajas.

Lavamos bien la patata y la cocemos en agua con sal hasta que esté tierna. La pelamos y cortamos en rodajas de un centímetro de grosor. Reservamos.

Precalentamos el horno a 180º. Mezclamos en un cuenco pequeño las hierbas con un chorrito de aceite de oliva y la sal.

En una fuente apta para el horno colocamos en la base la salsa de tomate y encima las verduras intercalándolas entre sí. Rociamos con la mezcla de hierbas provenzales y horneamos durante 30 minutos aproximadamente.

Sugerencias:

*Esta receta gana en sabor con un tiempo de reposo después de elaborada. Si nos sobra, podemos conservarla en la nevera durante un par de días.

*Todos los vegetales deben ser cortados aproximadamente con el mismo grosor.

*La ratatouille original no lleva salsa de tomate, así que podemos prescindir de ella, para ello cortamos todos los ingredientes en rodajas y los colocamos intercalados en una fuente de horno. Regamos con la mezcla de hierbas provenzales y aceite de oliva y horneamos.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

PASTEL DE TOMATE PERA, QUESO FRESCO Y CEBOLLA CARAMELIZADA

Aprovechando unos tomates pera que me había dado mi tía, me dispuse a elaborar un plato diferente con ellos, buscaba algo que se saliera de la típica receta de salsa de tomate o gazpacho. Y se me ocurrió hacer un pastel salado. Ni qué decir tiene lo rico que resultó. En cuestión de texturas, el crujiente del hojaldre contrastaba con la  untuosidad del queso crema, y si hablamos del sabor, la cebolla caramelizada le aportaba el toque dulzón que se contrarrestaba perfectamente con el salado de los tomates.

Es ideal como entrante o simplemente para tomarlo como cena ligera. Un bocado que hará las delicias de cualquiera que lo pruebe.

Ingredientes:

-500 gr. tomates pera

-150 gr. queso crema

-1/2 cebolla

-Orégano

-1 Masa de hojaldre

-Aceite de oliva, Sal y Pimienta

Preparación:

Precalentamos el horno a 180º. Colocamos papel de hornear sobre el molde y sobre éste ponemos el hojaldre. Lo pinchamos para que no suba y llevamos al horno 10 minutos.

Mientras preparamos el relleno. Comenzamos pelando la cebolla y cortándola en juliana para posteriormente ponerla en una sartén con un chorrito de aceite de oliva y dorarla a fuego lento para que se caramelice con sus propios jugos.  Lavamos y pelamos los tomates, para posteriormente cortarlos en gajos.

Sacamos el hojaldre del horno y repartimos sobre éste la cebolla caramelizada, encima ponemos el queso crema y cubrimos con una capa de tomates laminados. Salpimentamos y rociamos con un chorrito de aceite de oliva por encima. Horneamos 10 minutos más. Sacamos del horno y lo servimos espolvoreado de orégano.

Sugerencias:

*Se puede sustituir el queso crema por mozzarella, rulo de cabra, parmesano… o cualquier otro según preferencias.

*Al igual que podemos emplear cualquier variedad de tomates.

*Si se le añade unas hojas de albahaca, el sabor del conjunto del pastel nos transportará a una Italia moderna.

“Dedícate tiempo, disfruta cuidándote”

MOZZARELLA RELLENA

Buscaba una receta novedosa, dónde se mezclaran diferentes sabores, texturas y colores, y a la vez, me sirviera de entrante para el almuerzo con mi amiga Paula. Ella es una gran amante del queso, le encanta cualquier tipo y cualquier elaboración que lo incluya. Con lo que pensé en una combinación de queso con un super alimento como es el aguacate y sobre una salsa de tomate para acompañar. El resultado fue un éxito, ya no solo por los sabores, sino por lo sorprendente que resulta al partir la mozzarella y encontrar en su interior la crema de aguacate con anchoas.

Todo un acierto de entrante o cena ligera, facilísima de preparar y sorprendentemente resultona.

 

Ingredientes:

-1 mozzarella

-1 aguacate

-1/2 limón

-2 filetes de anchoa

Salsa de tomate casera

Preparación:

Preparamos una salsa de tomate como se indica en las recetas básicas.

Por otro lado, partimos el aguacate y extraemos su carne, la ponemos en un cuenco junto con el zumo del limón y las anchoas y escachamos hasta que deshacer e integrar muy bien los ingredientes.

Calentamos 30 segundos la mozzarella en el microondas para que se ablande y quede moldeable. Inmediatamente la aplanamos y ponemos en el centro la crema de aguacate con anchoas; volvemos a cerrar.

Emplatamos poniendo en la base la salsa de tomate y encima la mozarrella rellena.

Sugerencias:

*Se puede variar el relleno de la mozzarella por aquél que más guste, una mexzcla de atún y tomate triturado, salsa boloñesa, espinacas con bechamel, simplemente con salsa de tomate y albahaca

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

CÚPULAS DE MANZANA RELLENAS DE POLLO

Muy posiblemente suene extraño el título de esta receta, pero precisamente por eso me decidí a probarla. Y sin duda alguna una combinación excelente y presentación inmejorable para lo sencilla que resulta su elaboración. Para el relleno me he decantado por el siempre tan socorrido pollo, porque buscaba una carne suavecita y ligera para ofrecérsela también a los niños. De todas formas, si pensamos un poco, en navidad ¿cuál suele ser el típico relleno del pollo o pavo que servimos en la mesa? Exacto, un poco de carne molida con manzana y frutos secos del estilo de los orejones, las pasas… Seguro que ahora ya os vais sintiendo más familiarizados con la receta. Como casi siempre digo en las elaboraciones con rellenos, éste puede ser al gusto de cada uno. Se puede usar carne picada de ternera, cerdo o pavo, incluir otro frutos secos (nueces o almendras picadas, pasas remojadas en ron…), añadirle algún otro condimento como el curry, o darle un toque de mostaza… admite tantas variaciones como la imaginación alcance.

Con este plato nos aprovechamos de las excelentes propiedades que nos aporta la manzana sin apenas sumar calorías ya que el 85% del peso de esta fruta es agua y el resto se compone vitaminas (A, B1, B2, C y E) y de hidratos de carbono. Aportando únicamente 40 kcal. por 100 gr.

De entre sus beneficios destacar la gran cantidad de fibra que posee la cual es perfecta para el correcto tránsito intestinal, además combate el asma, ayuda a disminuir la glucemia y la diabetes, purifica el cuerpo, su piel tiene propiedades anti-tumorales, previene niveles altos de colesterol y enfermedades del corazón, ayuda al fortalecimiento del cabello y uñas y hace más fácil la digestión.

Hay un dicho que dice… “una manzana al día del médico te alejaría”.

Ingredientes para las manzanas:

-2 manzanas grandes

-1 limón

-50 gr. azúcar

Ingredientes para el relleno:

-1 pechuga de pollo

-1 cebolla

-4 orejones

-1/2 copa vino blanco

-Aceite de oliva y Sal

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Preparación:

Comenzamos preparando el relleno, para ello pelamos, lavamos y picamos finamente la cebolla. La pochamos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva y cuando esté casi transparente añadimos la pechuga de pollo cortada en pequeños dados. Dejamos que se cocine un poco y añadimos la sal, los orejones muy picaditos y la copita de vino blanco. Removemos y dejamos cocer hasta que el vino se evapore. Retiramos del fuego y reservamos.

Ahora elaboramos las manzanas. En primer lugar, ponemos bastante agua en un cazo con el zumo del limón e introducimos las manzanas enteras y sin pelar. Llevamos al fuego y dejamos que hierva. En ese momento las retiramos y dejamos templar para pelarlas. Seguidamente las partimos en cuartos, les quitamos las semillas y las cortamos en láminas muy finitas.

Ahora hacemos un caramelo con el azúcar, para ello lo ponemos en una sartén a fuego medio y añadimos las manzanas laminadas (por tantas) dándoles la vuelta hasta que se caramelicen por los dos lados. Retiramos del fuego y las colocamos en los moldes (he utilizado los del tipo flanera individuales) sobreponiendo un borde de manzana sobre otro como si fuera una flor. Tener en cuenta que hay que dejar que las láminas sobresalgan un poco por el borde del molde para luego poder cerrar la cúpula.

Finalmente, con una cuchara rellenamos el interior de las manzanas con el relleno de pollo que habíamos preparado, presionamos un poco para fijar la mezcla y tapamos con los bordes de manzana que sobresalen. Desmoldamos con cuidado ayudándonos del plato de servir para darles la vuelta como si fueran un flan. Servimos

Sugerencias:

*Es mejor emplear manzanas grandes y más bien con forma alargada para facilitar la elaboración cuando se formen las cúpulas con ellas.

*Si se quieren tomar calentitas se les puede dar un golpe de horno o microondas antes de llevar a la mesa.