QUESO VEGANO (sin leche, ni grasas)

Si eres intolerante a la lactosa, vegano o simplemente quieres probar nuevos sabores, este queso te encantará. Está hecho con garbanzos y sin nada de grasas, por lo que es altamente proteico y muy pero que muy sano y nutritivo. Su textura es muy suave y su sabor delicado pero sabrosón a la vez. La cebolla, el ajo y la cúrcuma le aportan un toque de chispa al sabor final del queso, pero si no os gusta alguno de estos ingredientes, podéis prescindir de ellos sin problema.

Es ideal para introducir legumbres en la dieta diaria de nuestra familia, ya que nos aportan proteínas vegetales de alto valor nutricional. Super fácil de preparar, ya que simplemente hay que triturar los ingredientes y espesarlos en el fuego para darle consistencia. A trocitos, resulta ideal para acompañar ensaladas, cortado en láminas queda muy rico en bocadillos o sándwiches, incluso en las pizzas.

 ¿Qué me decís? ¿Os llama la atención esta versión vegana de queso?

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Ingredientes:

-1 taza de garbanzos cocidos

-1 taza de agua

-1/2 cebolla

-1 diente de ajo

-Cúrcuma y Sal

Preparación:

La noche anterior poner a remojar los garbanzos para que se hidraten y queden blandos. Cocinarlos en una olla expres durante 10 minutos o hasta que estén tiernos. Escurrir y ponerlos en una trituradora o procesadora de alimentos. Añadir la cebolla pelada, el ajo, una pizca de cúrcuma, la sal y el agua. Triturar bien y ponerlo en una cacerola para cocinarlo a fuego lento (sin parar de remover, para que no se pegue) hasta que haya espesado.

Verter la mezcla en un recipiente redondo previamente untado con un poco de aceite (para facilitar el desmoldado) y llevar a la nevera hasta que haya cuajado (mínimo 4 horas). Desmoldar y servir.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

ROPA VIEJA DE CARNE Y JENGIBRE

Un plato típico de la gastronomía en Canarias es la ropa vieja. Esta rica comida se compone de garbanzos, carne, patatas y una fritura de tomates. En la Península se suele realizar partiendo de las sobras de un cocido que se haya elaborado con anterioridad, con lo que es sin duda alguna, un plato de aprovechamiento.

Debería ser una de esas elaboraciones de consumo semanal, ya que nutricionalmente hablando es una maravilla, porque se combinan legumbres (fibra y proteína vegetal), con las proteínas animales de la carne, los hidratos de carbono de las patatas y las vitaminas de las verduras de la fritura (tomates, cebolla, pimientos…).

Dependiendo de la zona en la que nos hallemos podemos encontrarnos con variaciones a la hora de prepararlo, incluso con los ingredientes. Yo me baso en la receta tradicional de mi madre, un guiso clásico y sencillo pero muy sabroso gracias al toque picante del jengibre. Alimento muy valorado nutricionalmente por su poder calmante ante las inflamaciones y dolores estomacales, además ayuda a prevenir el estreñimiento y mejorar la digestión, combate la gripe y los resfriados, previene el estreñimiento, mejora la circulación sanguínea y la absorción de nutrientes. Y se ha demostrado que posee células anticancerígenas muy poderosas, capaces de inhibir el crecimiento de las células cancerosas en el colon y la próstata. Y con todo lo expuesto anteriormente, os animáis a preparar este rico y completísimo plato? Vamos con la receta.

Ingredientes:

-500 gr. de garbanzos

-300 gr. carne de ternera

-4 patatas

-1 cebolla

-2 dientes de ajo

-1/2 pimiento rojo

-1 vaso tomate frito

-1 vaso tomate frito

-Perejil

-1 hoja laurel

-Unas ramitas de tomillo

-1/2 copita de vino blanco

-1/2 cucharadita de jengibre natural rallado

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Debemos poner de remojo los garbanzos en agua la noche anterior para hidratarlos.

Comenzamos la receta haciendo el tomate frito (como se muestra en este enlace o en la sección de recetas básicas). Seguidamente pelamos, lavamos y troceamos muy finamente la cebolla y los ajos. Los incorporamos a una sartén con un chorrito de aceite de oliva y rehogamos hasta que la cebolla esté transparente. Añadimos el pimiento previamente lavado, sin pepitas y finamente cortado y cocinamos 5 minutos más. Incorporamos el tomate frito, el laurel, el tomillo, el jengibre y el vino blanco y dejamos cocer a fuego medio hasta que se haya evaporado casi por completo el agua del tomate.

Por otro lado, escurrimos los garbanzos y los lavamos bien. Los incorporamos a una olla exprés junto con la carne de ternera previamente lavada y troceada en daditos. Ponemos un poco de caldo de ave o agua en su defecto y llevamos a ebullición. Hará una espuma en la parte superior, la cual retiraremos con una espumadera. Vertemos la fritura de tomate en la olla y añadimos la sal. Cocinamos 10 minutos a partir de que comience a salir el vapor.

Mientras pelamos las patatas, las lavamos y cortamos en dados. Las freímos en abundante aceite de oliva e incorporamos a la preparación anterior de garbanzos y carne. Servimos espolvoreado con perejil, previamente lavado y troceado muy finito.

Sugerencias:

*Puede usarse garbanzos de bote, los cuales no han de ser puestos de remojo porque ya están hidratados.

*Este plato admite variaciones en la carne, yo he usado ternera pero puede emplearse pollo desmenuzado.

*También se puede usar jengibre en polvo o deshidratado.

*Como la mayoría de los guisos, gana en sabor si se deja reposar un poquito antes de degustarlo para que se integren los sabores.

 

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CREMA ANARANJADA CON JENGIBRE Y LENTEJAS

Hoy ha amanecido el día algo fresquito y lluvioso. Y sí, estamos en mayo pero las temperaturas no se animan a subir y claro, el cuerpo nos pide platos de cuchara, calentitos y con algo de sustancia para hacerlo más llevadero. Pues si eso es lo que nos pide, vamos a dárselo con una rica crema de zanahoria y calabaza con un crujiente de lentejas.

Se trata de un plato cargado de nutrientes y mucho sabor enriquecido con las lentejas, fuente de proteínas, de hierro y muy ricas en fibra, que aportan sensación de saciedad. Además contienen manganeso, potasio, cobre, fósforo, zinc, calcio y selenio. A su vez contienen un porcentaje interesante de ácido fólico y de vitaminas tales como la A, B1, B2, B3, B5, B6, B12, C, K y E. Por otro lado, esta legumbre es ideal para perder peso ya que tiene muy pocas calorías y aportan mucha fibra y sensación de saciedad, además de mantener los niveles de azúcar estables y prevenir el estreñimiento.

 

Al introducir jengibre, estamos enriqueciendo el plato no solo en sabor sino en propiedades, ya que éste nos aporta aceites esenciales, vitaminas, minerales, antioxidantes y aminoácidos (en publicaciones anteriores ya os he hablado con detalle sobre este super alimento).  Hay que tener en cuenta que al tener un sabor algo picante e intenso debemos usarlo en pequeñas cantidades. Y sin más vamos con la receta.

Ingredientes:

-200 gr. calabaza

-2 zanahorias

-1 patata

-1 puerro

-2 cucharadas de lentejas

-60 ml. leche

-1 cucharadita pimienta blanca

-1 cucharadita jengibre rallado

-Aceite de oliva y Sal

Preparación:

Comenzamos pelando, lavando y cortando en dados los vegetales (la calabaza, zanahoria, puerro y patata). Los ponemos en un cazo con agua, sal y un chorrito de aceite de oliva y cocemos la hasta que estén  blandos. Aprovechamos esta cocción para añadir las lentejas en una malla de legumbres, para que nos sea más fácil retirarlas del guiso, ya que serán usadas en la decoración.

Una vez tiernas las verduras, retiramos del fuego, sacamos la malla con las lentejas y añadimos la leche, la pimenta blanca, el jengibre molido. Trituramos todo con la batidora y llevamos a fuego lento durante 5 minutos para que la crema gane consistencia. Debemos remover de vez en cuando para evitar que se pegue. En una sartén con un chorrito de aceite de oliva salteamos las lentejas ligeramente para darle un toque crujiente. Emplatamos y servimos con las lentejas encima a modo de decoración. 

 

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GUISO DE JUDÍAS PINTAS

Dada su alta cantidad de proteínas, las judías pintas es un alimento recomendado especialmente para el desarrollo muscular. Los alimentos ricos en proteínas como este alimento, están recomendados durante la infancia, la adolescencia y el embarazo ya que en estas etapas, es necesario un mayor aporte de este nutriente.

Su alto contenido en hierro hace que las judías pintas ayuden a evitar la anemia. Debido a la cantidad de hierro que aporta este alimento, hace que este sea un alimento recomendado para personas que practican deportes intensos ya que estas personas tienen un gran desgaste de este mineral.

Las judías pintas, al ser un alimento rico en potasio, ayuda a una buena circulación, regulando la presión arterial por lo que es un alimento beneficioso para personas que sufren hipertensión. También favorece el tránsito intestinal y ayuda a controlar la obesidad. Además es recomendable para mejorar el control de la glucemia en personas con diabetes, reducir el colesterol y prevenir el cáncer de colon.

Por su alto contenido en vitamina B1, el consumo de las judías pintas, ayuda a superar el estrés y la depresión.  Y el ácido fólico que aportan, hace de este un alimento muy recomendable para su consumo en etapas de embarazo o de lactancia.

 

En esta ocasión, presento esta legumbre en forma de guiso, ya que no hay mejor forma de disfrutar de unas buenas judías pintas que de la forma tradicional, como las preparaban nuestras madres o abuelas y el aroma a guiso inundaba toda la casa…

Ingredientes:

-500 gr. judías

-1 cebolla

-2 dientes de ajo

-1 pimiento rojo

-2 tomates maduros

-1/2 chorizo

-Perejil,

Orégano 

Tomillo

-1/2 copita vino blanco

-Aceite de oliva 

-Sal

Preparación:

Dejamos las judías en remojo la noche anterior (este proceso es para ablandarlas). Al día siguiente, comenzamos con la preparación del plato. Para ello pelamos y cortamos muy finamente la cebolla y los ajos. La ponemos a rehogar en una sartén con un chorrito de aceite de oliva. Cuando esté casi transparente añadimos el pimiento rojo previamente lavado y cortado en trocitos pequeños. Y unos minutos después incorporamos el tomate pelado, cortado a trocitos y sin pepitas. Añadimos la sal y sofreímos hasta que vaya quedando una textura espesa. Incorporamos el vino blanco, el tomillo, orégano y perejil picado. Cocinamos a fuego medio-bajo hasta que el tomate se haya deshecho. Reservamos.

Por otra parte, ponemos judías en una olla exprés e incorporamos un poco de agua. Cuando comience a hervir, incorporamos el sofrito preparado anteriormente y removemos suavemente para que se mezclen los ingredientes. Añadimos el chorizo y rectificamos de sal. Cerramos la olla y dejamos cocer 5 minutos después de que haya comenzado a salir el vapor. Y listas para disfrutar.

Sugerencias:

*Resultan aun más deliciosas si una vez cocidas las dejamos reposar al menos 30 minutos.

*Para enriquecer el sabor y por supuesto las propiedades de la receta, se puede sustituir el agua de cocción de las judías por un caldo de ave o de carne.

*Pueden usarse cualquier variedad de judías, solo hay que tener en cuenta el tiempo de cocción, ya que puede variar en función de la legumbre elegida.

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FALAFEL RELLENOS DE QUESO

Hoy presento una receta típica de la cocina árabe, aunque originaria de la India, los mundialmente conocidos “falafel”. Esta es una receta vegetariana ya que no lleva carne, básicamente se trata de una croqueta de garbanzos o habas servida en pan pita con una salsa de yogurt y algo de ensalada.

Lo que hace especial y diferencia a los falafel de otras elaboraciones similares es que los garbanzos o habas empleadas no se cuecen, simplemente se hidratan y se trituran mezclados con cebolla, ajo y cilantro. Hay quien emplea harina de garbanzo, de trigo o pan rallado para dar más consistencia a la mezcla.

En esta ocasión he preparado los falafel con un relleno de queso proteico en su interior, para darle un toque de cremosidad a la “mezcla de garbanzos” y los he envuelto en sésamo para aportarle una agradable textura crujiente. Y los diversos contrastes que se  han dado cita en la misma presentación han sido espectaculares, digno de probarlos. Es un plato perfecto como entrante o cena rápida acompañado de una ensalada y salsa de yogurt. A los niños les encanta y es una manera perfecta para que se coman las legumbres sin que les cueste. Y es que el consumo regular de legumbres es muy importante en nuestra dieta por la cantidad de nutrientes que nos brindan, sin ir más lejos, los garbanzos nos aportan hidratos de carbono (creadores de energía), fibra (para la salud cardiaca y digestiva), proteínas y grasas vegetales, vitaminas (tales como A, B6, C, E y K) y minerales (calcio, fósforo, potasio, zinc, hierro, sodio y magnesio). Con lo que un consumo regular de garbanzos nos ayuda a reducir los niveles de colesterol malo en sangre, disminuye la presión arterial y la cantidad de triglicéridos y reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiacas. Además, sus componentes son excelentes para promover la salud digestiva, regular el tránsito intestinal y prevenir las hemorroides. Y dado a su aporte de hierro es ideal para personas con anemias, siendo también recomendado su consumo durante el embarazo por el aporte de ácido fólico de los mismos. Ahora que conocemos un poco más sobre los ingredientes de este plato, vamos con su elaboración.

Preparación:

Lo primero que debemos hacer es hidratar los garbanzos en agua para que queden blanditos. Para ello debemos ponerlos de remojo la noche anterior, con abundante agua.

Cuando hayan doblado su volumen, los escurrimos muy bien y los introducimos en una olla rápida con agua, para cocerlos durante 7 minutos (a partir de que se cierre con el vapor). Una vez cocidos, los sacamos de la olla, escurrimos el agua sobrante, los trituramos en la picadora y reservamos en un cuenco amplio.

Por otra parte, pelamos la cebolla y los ajos, y los picamos muy finamente. Los añadimos a los garbanzos triturados. Incorporamos el cilantro picado, el comino, la sal y la pimienta. Mezclamos muy bien el conjunto para integrar todos los ingredientes. Tapamos con film transparente y dejamos reposar una hora en la nevera para que adquiera consistencia.

Ahora debemos proceder a darle forma a los falafel. Para ello sacamos la masa de la nevera y con las manos bien limpias, tomamos una porción, colocándola en la mano y escachándola un poquito. Ponemos en medio un trozo de queso cheddar. Colocamos encima otra porción de masa y apretamos ligeramente para que quede bien sellado. Le damos forma de bola.

En un plato hondo batimos el huevo y colocamos en otro plato las semillas de sésamo. Rebozamos los falafel  primero en el huevo batido y seguidamente en las semillas de sésamo.

Ponemos abundante aceite en una sartén y cuando esté bien caliente freímos las bolitas de falafel hasta que queden bien doraditas por todos los lados. Retiramos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

Sugerencias:

*Se pueden preparar los falafel con garbanzos cocidos de bote. El procedimiento es el mismo solo que debemos obviar la parte del remojo y del cocido de los garbanzos porque ya estos están hidratados y cocidos.

*En la receta original se emplean los garbanzos sin cocer previamente, en este caso después del remojo, se trituran y se procede como en el resto de la receta.

 

*Se pueden hacer más sanos aun cociéndolos en el horno a 180º hasta que estén doraditos. Quedarán un poco más secos pero si se acompañan de una salsa de yogurt (ver recetas básicas) y una ensalada estarán muy ricos.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!