PATATAS ESPECIADAS AL HORNO

La patata es considerada como la hortaliza que más se consume en el mundo y es que es muy versátil, saludable y combina con casi cualquier otro tipo de alimento. Ésta, admite infinidad de modos de cocción pero casi siempre es usada sin piel. Y es justo en la cáscara donde se concentran muchos de sus nutrientes y propiedades, tales como gran cantidad de fibra, vitaminas B, C, potasio, fósforo, magnesio, zinc y hierro entre otros. Además, la piel tiene un efecto saciante y calmante, con lo que previene el estrés. Controla el nivel de azúcar en sangre, reduce el colesterol y previene enfermedades cardiacas.

En esta ocasión las he preparado con piel y al horno, previa cocción en el fuego. Y el resultado ha sido excelente, una de las mejores formas en las que he probado las patatas. Le he añadido una mezcla de especies para potenciar los sabores y la verdad que ha sido un acierto total aunque si no os gustan las que yo he añadido podéis sustituirlas por otras de vuestro agrado. En cuestión de gustos y paladares no hay nada escrito… 

Esta vez y como las he presentado de aperitivo, las he acompañado de varias salsas: una mayonesa, una salsa de tomate y una salsa rosa (por supuesto que todas ellas caseras). Vosotros podéis optar por preparar todas las salsas, elegir la que más guste o sencillamente no preparar ninguna si van a ser acompañadas de un pescado o carne y éste ya viene sazonado. ¿Os cuento la receta?

Ingredientes:

-1 kg. patatas

-2 dientes ajo

-Especies: tomillo, romero y orégano

-1/2 cucharadita bicarbonato

-Aceite de oliva, Sal y Pimienta

Preparación:

Lavamos muy bien las patatas ya que se van a consumir con piel. Ponemos un cazo al fuego y le ponemos agua. Cuando comience a hervir añade la sal y el bicarbonato (éste ayuda a que las patatas tengan una textura más suave). Incorpora las patatas y cocina a fuego medio hasta que estén tiernas, entre 10-15 minutos.

Precalentamos el horno a 180º y vamos preparando la mezcla de especias. Para ello pelamos y picamos los ajos. Los ponemos en una sartén con aceite de oliva y los sofreímos. Con el fuego bajo, añadimos el tomillo, romero y orégano junto con la pimienta negra y salteamos un par de minutos. Reservamos.

Por otro lado, ponemos las patatas en una fuente de horno, agregamos un chorrito de aceite y horneamos 25 minutos. Sacamos las patatas le añadimos el sofrito de ajos y especies y horneamos 5 minutos más. Y listas para servir.

Sugerencias:

*Son ideales como  aperitivo o acompañamiento de carnes y pescados.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

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MOZZARELLA RELLENA

Buscaba una receta novedosa, dónde se mezclaran diferentes sabores, texturas y colores, y a la vez, me sirviera de entrante para el almuerzo con mi amiga Paula. Ella es una gran amante del queso, le encanta cualquier tipo y cualquier elaboración que lo incluya. Con lo que pensé en una combinación de queso con un super alimento como es el aguacate y sobre una salsa de tomate para acompañar. El resultado fue un éxito, ya no solo por los sabores, sino por lo sorprendente que resulta al partir la mozzarella y encontrar en su interior la crema de aguacate con anchoas.

Todo un acierto de entrante o cena ligera, facilísima de preparar y sorprendentemente resultona.

 

Ingredientes:

-1 mozzarella

-1 aguacate

-1/2 limón

-2 filetes de anchoa

Salsa de tomate casera

Preparación:

Preparamos una salsa de tomate como se indica en las recetas básicas.

Por otro lado, partimos el aguacate y extraemos su carne, la ponemos en un cuenco junto con el zumo del limón y las anchoas y escachamos hasta que deshacer e integrar muy bien los ingredientes.

Calentamos 30 segundos la mozzarella en el microondas para que se ablande y quede moldeable. Inmediatamente la aplanamos y ponemos en el centro la crema de aguacate con anchoas; volvemos a cerrar.

Emplatamos poniendo en la base la salsa de tomate y encima la mozarrella rellena.

Sugerencias:

*Se puede variar el relleno de la mozzarella por aquél que más guste, una mexzcla de atún y tomate triturado, salsa boloñesa, espinacas con bechamel, simplemente con salsa de tomate y albahaca

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

SALSA DE NARANJA

Las naranjas son un fruto muy saludable y cargado de vitaminas y minerales que no debería faltar en la dieta. En la medida de lo posible, se debe optar por naranjas enteras, ya que el zumo tiende a contener más azúcares y no posee mucha fibra. De entre sus grandes beneficios para la salud, cabe destacar que previene los cálculos renales y ayuda a descomponer el calcio que se cristaliza y forma las piedras en el riñón. Reduce el riesgo de enfermedades cardiacas por la gran cantidad de antioxidantes y minerales (como el potasio) que posee. Protege contra el cáncer debido al gran aporte de vitamina C (una naranja aporta el 116% de la cantidad de vitamina C diaria recomendada). Además previene la anemia ya que a través del ácido cítrico y la vitamina C que posee, mejoran la absorción del hierro (por lo que está más que recomendado comer este cítrico cuando se consuman alimentos ricos en hierro).

La salsa que presento a continuación carece de complejidad, se puede tener lista en tan solo 10 minutos y el resultado es delicioso. Tanto su sabor como su color son intensos y el aroma que desprende en la cocina mientras se está preparando es sumamente agradable. Se puede emplear para carnes, pescados o vegetales. Sin más, vamos a conocer la receta.

Ingredientes:

-2 naranjas

-1 cucharadita de maicena

-1 cucharada de vinagre de manzana

-1 cucharada de miel

-2 cucharadas de agua

 

Preparación:

Lavamos bien las naranjas y pelamos una de ellas (solo la parte anaranjada porque la piel blanca amarga). Exprimimos las dos naranjas y el zumo lo ponemos en un cazo con la maicena. Removemos con ayuda de unas varillas hasta que la maicena se haya disuelto. Llevamos a fuego bajo y añadimos el resto de ingredientes. Seguimos removiendo para que no se pegue. Irá espesando poco a poco. Retiramos cuando haya ganado consistencia. Servir caliente.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

PATATAS BRAVAS

Las patatas bravas son consideradas por excelencia como una de las tapas más populares de los bares de Madrid, donde suelen tomarse acompañado de una salsa picante, llamada salsa brava y de una salsa alioli. Básicamente se trata de unas patatas cortadas en forma de dados irregulares de unos 3 cm. de tamaño que están fritas en aceite de oliva bien caliente hasta que quedan bien doradas. La salsa utilizada de acompañamiento puede variar según la ciudad en la que se tomen. Por ejemplo, en Madrid se utiliza como base una salsa de tomate y cayena. En la región valenciana se sirven acompañadas de una salsa alioli y pimentón picante. En Cataluña la tradición es servir la salsa brava junto con alioli o junto a un majado con guindilla, pimentón, aceite de oliva y vinagre. Para aligerar el picante de la salsa, se suele añadir mayonesa sobre las patatas.

Mi versión de las patatas bravas va mucho más allá de las recetas tradicionales. Eso sí, las he preparado fritas y cortadas a cuadros pero la mayonesa en lugar de ponerla por encima de la patata, la lleva en su interior, al igual que la salsa brava mejorada con un toque de mostaza. De esta forma quedan unas patatas muy vistosas y originales si buscas sorprender a tus invitados con un aperitivo muy peculiar

Ingredientes:

-4 patatas

-4 dientes de ajo

-Sal

-Aceite de oliva

Mayonesa casera 

-Salsa brava con mostaza

 

Ingredientes para la salsa brava:

-1 vaso pequeño tomate frito (ver recetas básicas)

-1 cucharadita mostaza Dijon

-1 ajo

-Vinagre de vino

-Una pizca de Pimienta negra y Pimentón

-Aceite de oliva y Sal 

Preparación:

Primero debemos preparar la salsa brava, para ello vertemos en una sartén un chorrito de aceite de oliva y un diente de ajo machacado y sin pelar. Cocinamos durante un par de minutos a fuego lento y retiramos del fuego. Incorporamos al aceite el pimentón, removemos y seguidamente añadimos el tomate frito, la sal y la pimienta. Cocinamos a fuego medio hasta que gane consistencia.

Pelamos, lavamos y cortamos en rectángulos las patatas. Ahora debemos vaciar la patata para poderla rellenar, para ello marcamos con un cuchillo en la parte superior de la patata, la zona que vamos a retirar. Hacemos varias incisiones en el centro de la patata y las vaciamos con la ayuda de una cucharilla o un descorazonador de fruta.

Ponemos abundante aceite en un cazo hondo e incorporamos los ajos machacados con piel y las patatas. Confitamos a fuego lento durante 30 minutos. Pasado este tiempo las sacamos y dejamos enfriar. Las llevamos nuevamente a fuego fuerte hasta que estén doraditas. Reservamos sobre papel de cocina absorbente para retirar el exceso de aceite y le añadimos la sal.

Para montar el plato, colocamos las patatas de forma lineal. Vertemos dentro de cada una un poco de salsa brava. Encima una cucharadita de mayonesa y sobre esta otro poco de salsa brava.

Sugerencias: 

para rellenar las patatas puedes introducir las salsas en unos biberones de cocina, ello facilitará el proceso de relleno. Un buen acompañamiento para estas patatas son unas verduras salteadas o una ensalada de col.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

SALSA DE YOGURT

El uso cotidiano del yogurt se limita mayoritariamente a su consumo como postre, pero éste puede ser empleado en preparaciones saladas, como aderezo o como sustituto del aceite o mayonesa (como por ejemplo en una salsa)

El yogurt es considerado un alimento fundamental para la salud, debido a que es un producto del grupo probiótico, los cuales contienen microorganismos vivos que influyen positivamente en nuestro organismo, mejorando principalmente la salud de la flora intestinal. El yogurt proviene de la fermentación de la leche, pero se podría decir que sus propiedades son incluso mejores, pues algunas personas intolerantes a la lactosa, pueden comerse este alimento sin problemas (de entre las cuales me incluyo) ya que al estar fermentado hace más digestiva la leche. Y es que sus más de 100 millones de bacterias vivas convierten la lactasa (el azúcar de la leche) en ácido láctico, el cual imposibilita el desarrollo de bacterias dañinas en el intestino provenientes de la descomposición de los alimentos. 

Así mismo, el yogur facilita la asimilación de nutrientes, favorece la absorción de las grasas, combate las diarreas y el estreñimiento, disminuye el colesterol y reduce los efectos negativos de los antibióticos; sin olvidar que contiene calcio, magnesio y fósforo, los minerales indispensables para mantener sanos nuestros huesos.

 

Esta salsa es ideal para acompañar ensaladas, vegetales, huevos, incluso podría combinar con un pescado o carne si se busca un aderezo suave como acompañante de estos ingredientes. Es de muy fácil elaboración y se puede preparar con antelación y tenerla lista en el momento de servir. Vamos a detallar la receta.

Ingredientes:

-125 gr. yogurt natural

-Zumo de medio limón

-1 diente de ajo

-2 hojas de menta

-Aceite de oliva, Sal y Pimienta

Preparación:

Ponemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora y trituramos durante un minuto hasta que quede una salsa cremosa. 

Reservamos en la nevera hasta el momento de servir.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

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TOMATE FRITO

El tomate es una verdura consumida a diario en todo el mundo. Existe una gran variedad de especies, entre los que destacan el bola, cherry o cereza, guaje, jitomate…

De entre sus beneficios cabe señalar que es un vegetal con un buen aporte de fibra, en su mayoría se compone de agua y pocas calorías. Tiene vitaminas A, C y E, las cuales se consideran como antioxidantes que favorecen la actividad inmunológica. Su contenido en potasio ayuda a la correcta contracción muscular, a mantener hidratado el cuerpo, y a evitar la presencia de dolores o calambres por deficiencia de este nutriente. Contiene licopeno, otro antioxidante. El jugo de tomate crudo ayuda a limpiar la piel y los órganos. Es rico en ácido fólico, el cual sirve para prevenir defectos congénitos, por ello, se recomienda a mujeres embarazo. Se recomienda consumirlo para reducir las molestias durante el período menstrual. El licopeno puede ayudar a prevenir ciertos tipos de cáncer como el de estómago, útero y próstata.

La diferencia entre la salsa de tomate y el tomate triturado es casi inapreciable, a la primera, le añadimos ajos, cebolla y pimiento, en algunos casos; mientras que para la segunda simplemente usamos tomate bien maduro. La diferencia en el sabor es mínima y en cuanto a la tonalidad y textura, casi ni se pueden distinguir.

Para esta elaboración se deben emplear tomates lo más maduros posibles, ya que nos interesa que se deshagan con facilidad. Su preparación es de lo más sencilla, simplemente se cocina el tomate y se tritura. Sin más vamos a conocer la receta.

Ingredientes:

-4 tomates maduros

-Aceite de oliva

-Sal

Preparación:

Lavamos bien los tomates, los pelamos, les quitamos las semillas y los troceamos.

En una sartén ponemos un chorrito de aceite de oliva y añadimos los tomates. Cocinamos a fuego lento hasta que estén casi deshechos (unos 30 minutos aproximadamente). Debemos remover de vez en cuando para evitar que se peguen.  Finalmente pasamos por el chino para que quede un conjunto muy fino.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

SALSA DE CEBOLLA

La cebolla es uno de los alimentos imprescindibles en la cocina. Puede ser usada en múltiples elaboraciones (como base para salsas, combinada con carnes, pescados u otros vegetales, para hamburguesas,  croquetas… o simplemente tomada al natural, en ensaladas por ejemplo. Da mucho juego en la cocina.

A la vez que aporta mucho sabor a los platos, los enriquece gracias a sus múltiples propiedades, de entre las que cabe destacar las siguientes: favorece la circulación, previene la trombosis y el envejecimiento de las venas y arterias. Reduce el colesterol , previene la trombosis y la anemia por el fósforo, hierro y vitamina E que contiene. Disminuye los síntomas de la bronquitis, catarro, resfriado y el asma, gracias al aporte de vitamina A y C. Ayuda a controlar la hipertensión y eliminar el exceso de líquidos, al contener potasio. Es ideal para mejorar el sistema nerviosos, ayuda a controlar el peso y a adelgazar por su efecto saciante. Por su alto contenido en folatos es ideal para niños y embarazadas (ayuda al correcto desarrollo del feto en las primeras semanas)

 La receta que presento a continuación es muy sencilla de preparar y muy pero que muy sabrosa. 

Suele servir de acompañamiento a carnes, huevos, panes y quesos. Y sin más vamos a explicarla.

 Ingredientes:

-1 cebolla

-2 dientes de ajo

-500 ml. agua

-1 cucharada maicena

-Aceite de oliva

-Sal

Preparación:

Pelamos y picamos los ajos y la cebolla en cuadraditos y los rehogamos en una sartén con un poco de aceite. Disolvemos la cucharada de maicena en un poco de agua.

Cuando la cebolla esté pochadita le añadimos el resto del agua y la maicena disuelta. Dejamos cocer a fuego lento. Añadimos la sal. Vamos moviendo y veremos que adquiere consistencia. Trituramos y pasamos por un colador para que quede más fina la salsa.

 

BECHAMEL LIGERA

La salsa bechamel, o también conocida como salsa blanca, es una salsa, más bien espesa, cuyo origen se le atribuye a la cocina francesa o a la italiana. Esta sirve como base para la preparación de otras muchas salsas, e incluso se le pueden añadir otros ingredientes para potenciar su sabor. Esta salsa se ha popularizado por su uso en la elaboración de platos gratinados que contienen pasta o verduras, solas o con carne o pescado. Hoy en día es tan popular que puede encontrarse envasada y lista para su uso. Pero destacar que el sabor ni las propiedades de sus ingredientes son iguales a la elaborada en casa. Se prepara añadiendo leche a la harina sofrita en mantequilla. La leche tiene como finalidad por una parte la de apagar el sabor de la harina caliente y por otra parte la de diluir y cocer la mezcla.

Aunque la técnica de elaboración sea la misma, la bechamel se diferencia de la salsa blanca en que esta última no se hace con líquidos lácteos sino con caldos o fondos.

Una de las mayores preocupaciones a la hora de preparar una bechamel es la formación indeseada de grumos (aglomeraciones) de harina durante las últimas fases. Para evitarlo, es imprescindible que el proceso de cocción se realice a fuego lento, vertiendo la leche poco a poco y removiendo según se vaya ligando con la harina. Se debe entender que cuanto más lácteo se vierta durante su elaboración más diluida saldrá la textura de la salsa final.

 

La grasa usada en la receta original es la mantequilla pero en España se emplea a menudo aceite de oliva. Es frecuente aderezarla con nuez moscadapimienta molida y eventualmente con clavo aromático.

La receta básica es la siguiente: se calienta el aceite de oliva o mantequilla y se añade la harina removiendo hasta que empieza a formar burbujas pero sin que llegue a tomar un color tostado, removiendo con una cuchara de palo para evitar la formación de posibles grumos. Se aconseja verter la harina fuera de la fuente de fuego, para evitar la aparición de grumos, al igual que cuando se vierten los lácteos.

Dependiendo del uso que se le vaya a dar, se puede elaborar más o menos espesa. Si se va a usar para croquetas se hace de forma que solidifique, con lo que el nombre de salsa quedaría en entredicho. Sin embargo, cuando se usa para cubrir caneloneslasañas o para las espinacas a la crema, se suele hacer más ligera y fluida.

La bechamel sirve para espesar los jugos de cocción de guisos y asados y convertirlos así en salsas untuosas. Permite también dar un acabado ligado y cremoso a las sopas llamadas “cremas”, como la crema de champiñones, de espárragos, de espinacas…

Las múltiples variaciones posibles de la salsa bechamel permiten incorporarle quesos, como en la salsa Mornay. También se puede incorporar ingredientes picados finamente como la cebolla sofrita o todo tipo de carnes, verduras o pescados, como cuando se prepara para croquetas, relleno de pimientos o para hacer el famoso soufflé francés. Otra variación posible es hacerla, por ejemplo, con leche de soja, siendo entonces apta para veganos e intolerantes a la lactosa. También se presta a ser aromatizada con todo tipo de especias como el curry o la nuez moscada. Así mismo, se puede emplear fécula de maíz en lugar de harina de trigo, apta entonces para personas intolerantes al gluten (como por ejemplo los celíacos).

En este caso, yo he hecho una versión más ligera de la bechamel tradicional, intentando reducir el porcentaje de grasa de la receta. El resultado nada tiene que envidiar a la original ya que ha quedado una salsa de textura perfecta y cremosa, sabor intenso y con mucho menor aporte calórico.

Ingredientes:

-500 ml leche semidesnatada

-3 cucharadas maicena

-Una pizca de nuez moscada

-Sal

Preparación:

Ponemos 100 ml de leche en un recipiente y diluimos la maicena en ella. Reservamos.

Calentamos el resto de la leche en un cazo hasta que empiece a hervir. Bajamos el fuego y añadimos la maicena disuelta, la sal y la nuez moscada. Removemos con unas varillas para que se vayan integrando todos los ingredientes. Cocinamos a fuego medio-bajo sin dejar de remover para evitar que se pegue. Poco a poco la salsa irá espesando. Cuando esté compacta y con el espesor deseado retiramos del fuego. Y ya está lista para utilizar.

ENSALADILLA RUSA

Considerada como uno de los entrantes más populares del mundo, hay que reconocer que es ideal en esos días de calor donde apetece tomarnos un plato fresquito y ligero. Al  elaborarse con antelación resulta perfecta para degustarla en un picnic en la playa o en el campo. En este plato se combinan todas las sustancias necesarias para el organismo, por lo que es, sin lugar a dudas, un plato completo, donde las verduras nos aportan vitaminas y fibras, las patatas ofrecen hidratos de carbono, el huevo y el atún, nos brindan las proteínas y la mayonesa casera elaborada con aceite de oliva nos aporta unas pocas grasas saludables.

Una vez más tenemos un plato nutricionalmente perfecto. Si quieres aprender más sobre su elaboración, continúa leyendo la receta y anímate a prepararla! 

Ingredientes:

-4 patatas

-4 zanahorias

-100 gr. habichuelas

-3 huevos

-3 cucharadas de guisantes

-1/2 pimiento rojo

-1/2 cebolla

-1 lata de atún

-1 lata aceitunas

Mayonesa casera 

-Sal

Preparación:

Pelamos las patatas y las zanahorias y las cortamos en trozos. Lavamos las habichuelas, les quíitamos el rabito y las troceamos. Ponemos a cocer en abundante agua con sal las patatas, zanahorias y habichuelas hasta que estén tiernas.

En otro cazo se cuecen los huevos cubiertos de agua durante 10 minutos.

Continuamos picando finamente el pimiento rojo, la cebolla y las aceitunas. Reservamos.

Una vez cocidas las patatas, zanahorias y habichuelas, le escurrimos muy bien el agua sobrante y las escachamos con la ayuda de un tenedor. Dejamos enfriar.

Mientras pelamos los huevos cocidos y los picamos muy pequeñitos. Los añadimos a la mezcla de patatas junto con el pimiento rojo picado, la cebolla, aceitunas y los guisantes.

Escurrimos el atún, lo desmigajamos y unimos a la mezcla anterior. Incorporamos la mayonesa sobre el conjunto y mezclamos hasta que esté todo bien integrado. Rectificamos de sal si fuera necesario. Refrigeramos en la nevera al menos 2 horas antes de servir.

Sugerencias:

*Se puede decorar la ensaladilla como más guste, combinando diferentes ingredientes, pimiento picado, zanahoria rallada, huevo troceado, aguacate laminado… y cubrirla de mayonesa para que resulte más cremosa a la hora de comerla.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

SALSA DE LIMÓN

El limón es una fruta que debería ser imprescindible en nuestras neveras ya que sus usos son ilimitados y ya no solo a nivel culinario, sino que podría ser usado para desinfectar heridas, curar las indisposiciones estomacales, de garganta o enfriamientos.

En la cocina se emplea para añadir sabor a las comidas y bebidas o a veces simplemente para aportar un toque de acidez a un plato. Éste caza perfectamente con casi todo tipo de ingredientes y alimentos, tales como carnes, pescados, verduras, preparaciones dulces, helados, pasteles… Y es que además de su rico sabor, posee grandes beneficios en nuestro organismo, es un gran depurador y un implacable bactericida. Aporta múltiples vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, P y gran cantidad de vitamina C. Y de entre los minerales, podemos destacar el potasio, calcio, magnesio, fósforo, hierro, entre otros.

Su contenido en agua es elevado y el aporte de fibra también es notorio, aportando apenas 40 kcal. por 100 gramos.

Particularmente me encanta el sabor que le aporta a las salsas, por eso en esta ocasión he hecho de este maravilloso fruto su ingrediente principal. Se trata de una salsa con un riquísimo sabor cítrico, un color impresionante, muy sencilla de elaborar y que puede ser empleada para acompañar múltiples platos, bien sea de carne, pescado o verduras. Vamos con la receta.

 

Ingredientes:

-2 limones

-40 gr. azúcar

-40 ml. vinagre de manzana

-Sal 

-Pimienta blanca

Preparación:

Comenzamos exprimiendo los limones y ponemos el zumo en un cazo junto con el azúcar, el vinagre, sal y la pimienta. Mezclamos bien los ingredientes y cocinamos a fuego medio durante 10 minutos aproximadamente, removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue. Retiramos del fuego cuando la salsa haya ganado consistencia.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!