CRUMBLE DE NECTARINAS

El crumble es básicamente una masa de galletas en migas, formada por una capa de fruta fresca cubierta por una mezcla de harina, azúcar y mantequilla horneada. El calor del horno reblandece la fruta y endurece el crumble. Se suele tomar templado, recién hecho y acompañado de una bola de helado de vainilla, pero está igualmente rico si se degusta frío. En esta ocasión lo he preparado con nectarinas naturales, pero perfectamente podéis usar cualquier otra fruta de temporada que queráis gastar o melocotones envasados, también queda delicioso con manzanas, cerezas, peras, albaricoque, frutos rojos… e incluso con mermelada de frutas en lugar de fruta entera. A tener en cuenta que dependiendo de la fruta elegida para el relleno debemos incrementar o disminuir la cantidad de azúcar, ya que no es lo mismo utilizar manzanas que suelen ser más bien dulce que alguna fruta ácida como las ciruelas.

Si queremos realzar el sabor del relleno podemos añadir especias o licores. Yo únicamente incorporé canela y jengibre porque lo iban a tomar niños también, pero resulta ideal si le añadimos un poco de nuez moscada, pimienta de Jamaica, amaretto, brandy, vino dulce o anís. Al igual se puede incorporar encima del crumble, frutos secos finamente troceados o unos copos de avena para ganar en sabor y textura.

De una forma o de otra, es un postre muy sencillo de preparar; cargado de las vitaminas que le aporta la fruta; económico porque se usa ingredientes básicos en la cocina y que gusta a grandes y pequeños. ¿Os animáis a prepararlo y me contáis?

Ingredientes para el crumble:

-200 gr. mantequilla

-200 gr.azúcar

-330 gr. harina

-1 cucharadita canela

-1 pizca de sal

Ingredientes para el relleno:

-5 nectarinas

-150 gr. azúcar

-50 gr. harina

-1 cucharadita canela

-1 cucharadita de jengibre en polvo

Preparación:

Comenzamos preparando el crumble, para ello mezclamos en un cuenco la mantequilla con el azúcar y la harina hasta obtener una masa compacta. La dividimos en dos. Una de ellas la ponemos de base en un molde apto para horno (previamente engrasado y forrado con papel de hornear). Lo reservamos en la nevera y preparamos el relleno.

Pelamos las nectarinas y las partimos en trocitos. Las ponemos en un bol y le añadimos el azúcar, la harina y la canela. Mezclamos bien y vertemos sobre la base que teníamos en el frigorífico. Cubrimos con el resto de masa (formando una especie de arenado o bolitas características del crumble) y llevamos al horno (precalentado) 45 minutos a 180º o hasta que esté dorado. Dejar templar, desmoldar y servir.

 

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

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