MERMELADA DE TOMATE

Aprovechando que me habían regalado una caja de tomates, me dispuse a preparar una rica mermelada con ellos para acompañar una receta de queso frito que tenía en mente desde hace tiempo. Decir que me encantan los tomates, mayormente los suelo consumir al natural para que mantengan todas sus propiedades, pero la verdad que en mermelada no tienen desperdicio alguno. Resulta una textura densa con un maravilloso color rojo y un sabor dulzón que incita a seguir comiéndola.

Esta mermelada es ideal para tomarla en el desayuno acompañada de unas tostadas y de un poco de queso. También casa muy bien como aderezo de carnes de sabores agridulces. En los restaurantes la suelen servir junto a queso frito por el contraste de sabores.

Es una forma ideal de conservar los tomates y beneficiarnos durante todo el año de sus múltiples propiedades, ya que es rico en vitamina A, C y K, además de aportarnos hierro y potasio. Éste nos protege la vista, mejorar la circulación sanguínea, cuida de la piel, evita el estreñimiento y es un diurético natural.

 

Ingredientes:

-500 gr. tomates

-250 gr. azúcar

-1 rama de canela

-Zumo de un limón

Preparación:

Lavamos los tomates, le quitamos el rabito y con un cuchillo hacemos una cruz muy superficial en la parte inferior (para que sea más fácil pelarlos). En una cacerola ponemos agua a hervir e introducimos los tomates y los dejamos cocer un minuto (este proceso es para escaldar los tomates). Retiramos los tomates y los ponemos en un cuenco con agua fría para pelarlos con fácilmente. Le quitamos la piel y las semillas y nos quedamos únicamente con la pulpa, la cual ponemos en un cazo. A estas le añadimos el azúcar y el zumo de limón y dejamos reposar mínimo una hora.

Pasado el tiempo de reposo introducimos la ramita de canela en el cazo con los tomates y cocinamos a fuego lento durante una hora removiendo de vez en cuando para evitar que se pegue. Hay que tener en cuenta que la mermelada gana en consistencia a medida que va espesando.

Ya solo queda verterla en tarros esterilizados, cerrarlos y ponerlos boca abajo durante un mínimo de seis horas para hacer el vacío, de esta forma la mermelada nos aguantará un mes en el frigorífico.

Si queremos conservarla por más tiempo debemos proceder de la siguiente forma: debemos lavar los tarros de cristal y hervirlos durante 10 minutos para esterilizarlos. Luego introducimos la mermelada en su interior, cerramos los botes y los ponemos en una olla exprés, con un paño en el fondo para evitar que se choquen entre ellos y se rompan. Cubrimos de agua y cocinamos 15 minutos después que haya comenzado a salir el vapor. Dejamos enfriar y guardamos en un lugar fresco.

Sugerencias:

*Hay que tener en cuenta que la mermelada gana en consistencia a medida que va espesando.

*Se pueden reciclar los botes de mermelada industrial para envasar las mermeladas caseras.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

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