FALAFEL RELLENOS DE QUESO

Hoy presento una receta típica de la cocina árabe, aunque originaria de la India, los mundialmente conocidos “falafel”. Esta es una receta vegetariana ya que no lleva carne, básicamente se trata de una croqueta de garbanzos o habas servida en pan pita con una salsa de yogurt y algo de ensalada.

Lo que hace especial y diferencia a los falafel de otras elaboraciones similares es que los garbanzos o habas empleadas no se cuecen, simplemente se hidratan y se trituran mezclados con cebolla, ajo y cilantro. Hay quien emplea harina de garbanzo, de trigo o pan rallado para dar más consistencia a la mezcla.

En esta ocasión he preparado los falafel con un relleno de queso proteico en su interior, para darle un toque de cremosidad a la “mezcla de garbanzos” y los he envuelto en sésamo para aportarle una agradable textura crujiente. Y los diversos contrastes que se  han dado cita en la misma presentación han sido espectaculares, digno de probarlos. Es un plato perfecto como entrante o cena rápida acompañado de una ensalada y salsa de yogurt. A los niños les encanta y es una manera perfecta para que se coman las legumbres sin que les cueste. Y es que el consumo regular de legumbres es muy importante en nuestra dieta por la cantidad de nutrientes que nos brindan, sin ir más lejos, los garbanzos nos aportan hidratos de carbono (creadores de energía), fibra (para la salud cardiaca y digestiva), proteínas y grasas vegetales, vitaminas (tales como A, B6, C, E y K) y minerales (calcio, fósforo, potasio, zinc, hierro, sodio y magnesio). Con lo que un consumo regular de garbanzos nos ayuda a reducir los niveles de colesterol malo en sangre, disminuye la presión arterial y la cantidad de triglicéridos y reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiacas. Además, sus componentes son excelentes para promover la salud digestiva, regular el tránsito intestinal y prevenir las hemorroides. Y dado a su aporte de hierro es ideal para personas con anemias, siendo también recomendado su consumo durante el embarazo por el aporte de ácido fólico de los mismos. Ahora que conocemos un poco más sobre los ingredientes de este plato, vamos con su elaboración.

Preparación:

Lo primero que debemos hacer es hidratar los garbanzos en agua para que queden blanditos. Para ello debemos ponerlos de remojo la noche anterior, con abundante agua.

Cuando hayan doblado su volumen, los escurrimos muy bien y los introducimos en una olla rápida con agua, para cocerlos durante 7 minutos (a partir de que se cierre con el vapor). Una vez cocidos, los sacamos de la olla, escurrimos el agua sobrante, los trituramos en la picadora y reservamos en un cuenco amplio.

Por otra parte, pelamos la cebolla y los ajos, y los picamos muy finamente. Los añadimos a los garbanzos triturados. Incorporamos el cilantro picado, el comino, la sal y la pimienta. Mezclamos muy bien el conjunto para integrar todos los ingredientes. Tapamos con film transparente y dejamos reposar una hora en la nevera para que adquiera consistencia.

Ahora debemos proceder a darle forma a los falafel. Para ello sacamos la masa de la nevera y con las manos bien limpias, tomamos una porción, colocándola en la mano y escachándola un poquito. Ponemos en medio un trozo de queso cheddar. Colocamos encima otra porción de masa y apretamos ligeramente para que quede bien sellado. Le damos forma de bola.

En un plato hondo batimos el huevo y colocamos en otro plato las semillas de sésamo. Rebozamos los falafel  primero en el huevo batido y seguidamente en las semillas de sésamo.

Ponemos abundante aceite en una sartén y cuando esté bien caliente freímos las bolitas de falafel hasta que queden bien doraditas por todos los lados. Retiramos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite.

Sugerencias:

*Se pueden preparar los falafel con garbanzos cocidos de bote. El procedimiento es el mismo solo que debemos obviar la parte del remojo y del cocido de los garbanzos porque ya estos están hidratados y cocidos.

*En la receta original se emplean los garbanzos sin cocer previamente, en este caso después del remojo, se trituran y se procede como en el resto de la receta.

 

*Se pueden hacer más sanos aun cociéndolos en el horno a 180º hasta que estén doraditos. Quedarán un poco más secos pero si se acompañan de una salsa de yogurt (ver recetas básicas) y una ensalada estarán muy ricos.

¡Dedícate tiempo, disfruta cuidándote!

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